martes, 14 de enero de 2014

Francisco Hidalgo: El discípulo del cronista - por León Magno Montiel @leonmagnom

“Donde haya hombres hay caminos.
El animal no traza caminos, 
porque no camina, anda”.
Pedro Luis Barcia (Argentina 1939)


Cuando la gente escucha la voz de Francisco Hidalgo no advierte que es un adolescente, su timbre con registros bajos armónicos, unido a su sabiduría caudalosa y la forma en que rememora la historia de cada gaita, hace pensar que se escucha a un señor entrado en años, a un maestro que ha pasado por mil batallas y nos habla desde su sillón de reposo. Al tenerlo en frente, la gente se sorprende al ver a un joven universitario, con cara de niño, ajeno a todo lo provecto. 

Él nació el 4 de octubre, día de San Francisco de Asís, por ello lleva su nombre, sinónimo de austeridad, de hombre franco y humilde. Nació en 1994 luego de un embrazo difícil de Irene del Carmen Valbuena, quien lo trajo a este mundo con apenas 32 semanas de gestación, por padecer placenta previa. Sus primeros días en el planeta fueron críticos, estuvo dos semanas en la Unidad de Cuidados Intensivos, pero salió airoso de la prueba, los pediatras catalogaron su caso como un milagro. Irene del Carmen es educadora, dedicada a la enseñanza de menores. Su padre es William Enrique Hidalgo, su compañero fiel en las andanzas gaiteras y veladas de la bohemia. Un hombre dedicado al duro trabajo del transporte pesado. 

Sus estudios primarios lo realizó en la unidad escolar Panamericano en el sector La Limpia, donde laboraba su señora madre.

Como todos los nativos digitales, muchachos que nacieron en la década de los 90, Francisco maneja con solvencia el mundo 2.0, la era digital, la web semántica y su evolución alucinante. Ese universo virtual él lo convierte en herramienta para escudriñar el pasado, a través de esa plataforma va a la raíz del hecho cultural, descubre cómo nacen las canciones, desglosa cada obra del arte popular y sus autores.

A Francisco, lo más importante que le ha ocurrido en su corta vida, es haber conocido a Humberto Mamaota Rodríguez en el año 2003 y establecer una amistad fecunda con ese hombre cronos de la gaita, el mayor compilador de la discografía y las biografías gaiteras, el más importante antólogo en nuestra historia musical zuliana. Francisco fue su amado discípulo, Humberto lo consideraba el hijo que no tuvo. Juntos compartieron muchas tardes de tertulia, auténticos exploradores en la búsqueda de tesoros musicales, escudriñando los datos escondidos en el transitar de los juglares. Siendo Francisquito un menor de edad, casi un niño, estaba deslumbrado por la sabiduría del sabio Mamaota, de su lustre en el mundo musical. Durante varios años trabajaron formando equipo en el Centro de Educación Popular Jesús Rosario Ortega “Chevoche” ubicado en la antigua barriada palafítica Santa Rosa de Agua, allí establecieron su laboratorio cultural, entre manglares, vitrolas, cabañas y puentes de madera. Digitalizaron la extensa discoteca del bardo caroreño, la ordenaron tarde tras tarde, siguieron biografiando autores y cantantes con la colaboración del comunicador, cineasta y cantor Israel Colina.

Establecieron un riguroso registro de los cultores más representativos de los géneros: gaita, décima y danza en el occidente del país. Fueron muchos los encuentros del maestro y su discípulo en su casa del sector Delicias, en su discoteca que llamaba “El mundo de la gaita” repleta de álbumes de vinilo, fotografías, gramolas y una considerable hemeroteca, realmente ése era su mundo. Allí aprendía con cada palabra del erudito con embeleso. Esa rutina duró hasta poco antes de la muerte del maestro Rodríguez acaecida el 12 de marzo de 2011. Con toda justicia se puede afirmar que Francisco Hidalgo es el heredero más directo de la obra de Humberto Mamaota Rodríguez. El escritor Jorge Luis Borges dijo que imagina el paraíso en forma de biblioteca. En el caso de Mamaota, el edén lo imaginó como una discoteca llena de los álbumes que atesoró, en interminables estantes ajedrezados, con las carátulas de los elepés que guardó con celo.

Como todo joven nacido en esta capital musical, ciudad puerto de vasto historial artístico, Francisco ha conocido la música de cámara, el jazz, ha participado en eventos de reguetoneros, ha escuchado el vallenato en fiestas, autobuses, repiques de teléfonos móviles y en las emisoras. Pero su preferencia, su gusto y privanza es por la gaita. Ese amor por el género pascuero lo llevó a realizar radio, en calidad de comentarista en la estación Metrópolis 103.9 FM al lado de Enio Trujillo, su amigo entrañable y en Coquivacoa 94.3 FM bajo la égida de Giovanny Villalobos ubicada en el C.E.P. de Santa Rosa.

Actualmente es estudiante destacado de la carrera de comunicación social en la Universidad Rafael Belloso Chacín, donde cursa la mención audiovisual. Se prepara para en un futuro inmediato, ser productor de una estación de radio y comentarista del área cultural en la televisión local.

A Francisco Ramón lo mueve una profunda fe cristiana, es un chiquinquireño entusiasta, devoto, que va al templo y se siente emocionado ante la magnificencia de la Virgen, está en sintonía con los eventos de mayor relevancia religiosa como La Bajada de la Virgen, su misa solemne el 18 de noviembre, la Aurora de la Virgen. Es un joven respetuoso de esa hermosa tradición mariana, que ya rebasó los tres siglos de existencia.

Desde el año 2013 Francisquito presta sus servicios como cronista en la Fundación para la gaita del Estado Zulia Ricardo Aguirre Fundagraez. Allí forma parte del equipo de investigadores y cronistas que apoyan en su gestión cultural al sociólogo Giovanny Villalobos Añez, actual Secretario de Cultura del Estado Zulia. Tiene la gran responsabilidad de darle sustento intelectual a la labor de difusión y promoción de la gaita en las escuelas de la región, coordinar los festivales gaiteros escolares y ser un oportuno anunciador de los hechos relevantes del ambiente gaitero. Goza de un gran respaldo popular, se ha convertido en una referencia entre los comunicadores gaiteros, forma parte de la vanguardia en la generación de relevo. 

La timidez es su tarjeta de presentación, característica que lo hace reservado y meditabundo al comienzo del contacto con personas desconocidas, evade el encuentro visual, toma distancia. Pero una vez pasada esa etapa de reconocimiento, se transforma en un ser abierto, generoso y amigable, extrovertido, que sabe admirar a los que poseen talento y lo expresa a viva voz. Por ello ha establecido puentes de amistad muy sólidos con el destacado locutor Ramón Soto Urdaneta y su hijo Ramón Alí, con el empresario Bolívar Blanchard: propietario y animador estelar de la agrupación Rincón Morales. 

Dentro del mundo de intérpretes de la gaita, Francisco admira en demasía a Ricardo Cepeda, de quien es amigo, cercano cofrade. Con el cantante colosal tiene muchas vivencias, probado afecto. El compositor más afín con el joven cronista es Heriberto Molina Vílchez, el decimista, humorista, gran letrista de la gaita, que en la era de las redes sociales se hace llamar ”zurda de oro”. Considera que Heriberto es el hombre más creativo que ha conocido, además es su consejero y un chistólogo genial.

En el ámbito político, el joven cronista es un aprendiz de las doctrinas de vanguardia, admirador y amigo cercano del comandante Francisco Javier Arias Cárdenas, su célebre tocayo, el actual Gobernador del Estado Zulia, quien públicamente ha admitido tener una alta valoración por el joven cronista, el hidalgo de la gaita. 

En la actualidad, Francisco Hidalgo forma parte del equipo de la estación Suite 89.1FM en calidad de productor independiente y animador del programa “La hora del Coloso de Cantares” espacio que difunde los éxitos y vivencias de la agrupación Rincón Morales. Allí despliega sus conocimientos cada tarde junto al percusionista y comentarista Ernesto Teto Camacho, ambos con gran solvencia, talento y gracia.

En América Latina estamos viviendo la primavera de la crónica como género periodístico, en contraposición al periodismo convencional, cuyo lenguaje parece una moneda que ha perdido su imagen, según palabras de Darío Jaramillo Aguedelo. La crónica que ha sido definida por el mexicano Juan Villoro como el ornitorrinco de las formas periodísticas, porque une estilos literarios con la narración de sucesos noticiosos. Es un todo con partes diversas. Ese es el género que cultiva Francisco Hidalgo, aunque de forma oral, en la radio. Desde esa linea de investigación y comunicación, él tiene un gran reto y una gran oportunidad para trascender. 

Los que tenemos décadas en este quehacer de la comunicación, de la crónica cultural, nos sentimos orgullosos de contar con Francisquito, en la generación que nos relevará, con su inteligencia y talento para comunicar en la radio. Celebramos su llegada al medio y apostamos a su triunfo. 

Cito de nuevo a Borges: “porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición”. Ese elemento, lo bueno de la tradición, es lo que defiende cada mañana Francisco.

Francisco Ramón Hidalgo Valbuena a pesar de ser tan joven, ya es un personaje distinguido de la gaita, goza del cariño del gremio por unanimidad, con apenas dos décadas de tránsito vital ya tiene un sendero de éxitos trazado, que lo proyecta como el cronista más joven de la gaita en Venezuela, el abanderado de la zulianidad, blindado con el conocimiento paradigmático de la tecnología y las redes sociales. Él está llamado a derrotar el cainismo que ha caracterizado al movimiento gaitero en las últimas décadas, porque él porta la luz del conocimiento sin mezquindad, y la luz no puede ocultarse por mucho tiempo. 

Vamos joven Francisco, ingenioso hidalgo de la gaita, sigue avanzando por los campos musicales, traza tu camino entre los molinos de agua y de viento, aférrate a tus sueños de grandeza y mantente fiel a tu gentilicio, siempre unido a tu Sancho Panza de la zulianidad y escudero fiel: Enio Trujillo. No temas a los animales que te atacan, esos no trazan caminos, se arrastran. 


León Magno Montiel
@leonmagno
leonmagnom@gmail.com

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