martes, 29 de septiembre de 2015

El pobre país de las maravillas - por José Luis Zambrano @Joseluis5571

Sainete en cápsulas

Como el preludio mágico de una historia adaptada por el ingenio y la locuacidad de Walt Disney, les presentamos la nueva fábula dantesca de nuestra realidad nacional. Venezuela se erige como el más silvestre y humilde país de las maravillas. No porque se desprenda de la imaginación de algún insigne novelista como Lewis Carrol –quien relataba los avatares peculiares de Alicia y una serie de sinrazones encontrados en un mundo inusual–, sino porque nuestra nación está allanada de tantos subterfugios y situaciones grotescas, que pudiésemos sentir que atravesamos, no el espejo mágico relatado por este cuento, sino el espejo de la madrastra de Blanca Nieves.

Quizá en esta historia no se persiga con insistencia al conejo del tiempo como lo hacemos con un kilo de leche, el jabón o el papel higiénico. Ni tampoco se cuente con una reina de corazones que envíe a la guillotina de Ramo Verde a quien ose desmeritar a este abrumador sistema de carencias. Pero sí se convierte en el extravagante contraste de ver la realidad de un pasado anhelado frente a este advenedizo país, donde debemos gritar patria cuando nos propinan una golpiza mayúscula en los bolsillos, nos obligan a creer en independencia de los poderes y en una sarta de falsedades creídas sólo en el margen mental de un ignorante.

Ahora llevamos esa concepción de la reconocida obra de la literatura universal y la tan vista película infantil, pues cuando abrimos el grifo de nuestros baños y sólo salen suspiros de la deficiencia; se está en la paz del hogar y de improviso desfallece el fluido eléctrico o se va al supermercado y se observa la existencia de una extensa cola –obligada a realizar para la adquisición de cualquier insumo–; todos los venezolanos llegamos a exclamar casi con una decepcionante sorna y sarcasmo: “¡Qué maravilla! ¡Este país es una maravilla!”.

Claro, se genera un nuevo paradigma de vida. Antes uno se buscaba en una lista colocada en una pared para ver si se había aprobado un examen. Ahora debemos dirigirnos a un listado colgado en las puertas de los supermercados, para constatar si alguien utilizó tu número de cédula para bachaquear y has sido bloqueado para comprar productos básicos.

Lo sugestivo de tan robusto país de la ignominia es poder respirar climas y personajes novelescos. Entre ellos una andanada de científicos de la subsistencia, para palear la bonanza de las fallas. El último avezado estudio podría ser el enchufe de velón. Cuando se va la luz y el calor es extremo, podrá conectarse el ventilador a la llama de la velita. El problema es que no encuentran la manera de no llenar de cera el cableado del electrodoméstico.

Alicia tuvo la suerte de nacer en una comarca y época muy distinta a la nuestra. Tampoco contó con cadenas televisivas vociferadas para justificar los caprichos de un sistema que sólo reproduce pobres como en probeta. Pero la mayor de la suerte de aquella pequeña rubia de traje azul es que después recorrer un limbo de contradicciones, pudo despertar y sonreír de nuevo al mundo. Nosotros todavía nos encontramos a la espera para despertar de tan dolorosa pesadilla.









MgS. José Luis Zambrano Padauy
@Joseluis5571

Manuel Rosales, sacrificio y entrega - por Leonardo Fernández @leofernandezf

En medio de las malas noticias que sobran en la actualidad venezolana, con la inflación por los cielos y presos políticos recibiendo condenas oprobiosas, los venezolanos, especialmente los zulianos, hemos recibido una excelente noticia; el regreso de Manuel Rosales, un líder fundamental para las fuerzas democráticas.

El regreso de Manuel representa un refuerzo a la esperanza y el optimismo que va creciendo conforme se acerca el día donde el pueblo podrá recuperar una de las instituciones secuestradas por el gobierno. Con su llegada se refuerza la lucha por una sociedad más justa, donde el Estado permita el desarrollo y emprendimiento de la empresa privada, al tiempo que desarrolle políticas inclusivas, como ocurrió desde el gobierno regional durante la gestión de Rosales.

Más que predicar con palabras, el ejemplo que el ex gobernador Rosales dio de un gobierno abocado a lo social, pero con pleno respeto al individuo y a su capacidad creadora, es la mejor bandera que podemos portar quienes defendemos una alternativa a las políticas desastrosas que condujeron a este país a una crisis en todos los aspectos de la vida pública.

El arribo al país de Manuel, está cargado de coraje y gallardía, considerando los recientes actos de injusticia cometidos contra otros dirigentes políticos, pero la fuerza de su presencia marcará definitivamente un reimpulso a la fuerza del cambio. El afecto que se le guarda desde el barrio más humilde, hasta las urbanizaciones más notables, o desde las grandes ciudades, hasta los más recónditos caseríos de nuestra geografía, son la garantía de que no será en vano el sacrificio que está dispuesto a pagar por volver a su tierra.

Entre las filas del oficialismo el nerviosismo está a la orden del día, saber que quien nunca pudo ser derrotado en el Zulia a pesar de las pretensiones y maniobras para “borrarle del mapa político de Venezuela”, aún sigue vivo en el corazón de los ciudadanos, es razón para caras largas en el oficialismo. Sin embargo, su regreso a la escena política con la fuerza y el coraje que lo caracteriza, es razón para que más de uno se despida de sus ilusiones. La sola comparación entre una gestión que contaba con la aprobación del 70% de los zulianos, y la actual administración, con ningún resultado a la vista, despierta recelos en el Palacio de los Cóndores ante su inminente llegada. 

Los vientos soplan a favor del cambio, y el regreso de Manuel será un impulso a la avalancha ciudadana del 6 de diciembre.


Leonardo Fernández

Ofrenda a los lectores - por León Magno Montiel @leonmagnom

“Sólo me interesa el amor, 
y estoy solo en el contacto con las cosas que giran 
en torno al amor”.
Marc Chagall (Rusia, 1887-1985)

Siento la necesidad de agradecer a ustedes, mis consecuentes lectores, el apoyo que le han brindado a mi libro “La gaita en crónicas”, tomo editado por La Universidad del Zulia en 2015, que fue recibido con mucho entusiasmo. Al punto, que la primera edición se agotó en solo dos meses, y ya nos encontramos preparando la segunda edición, gracias al aporte generoso de la Fundación Trade Quip y su directiva, encabezada por los amigos Roberto Rincón Fernández y Humberto Bravo, quienes brindan un importante impulso a la cultura y al arte en nuestra región.
Este libro recoge mis vivencias en el mundo de la gaita, estructuradas desde la visión del comunicador, del cronista, del hombre que relata lo que sucede en este género folclórico. La gaita se ha convertido en el principal rasgo de identidad musical de los zulianos, y en paralelo se ha extendido por toda Venezuela, habiendo sido declarada “patrimonio cultural de la nación” por unanimidad.
La obra La gaita en crónicas” es una selección de 76 crónicas, agrupadas en seis capítulos, que a continuación, desgloso para ustedes:
·           El primer capítulo llamado “Ateneo de poetas”, presenta 16 crónicas sobre los autores que considero más relevantes en el género gaita.
·           El segundo capítulo lo titulé “Desde las raíces”, refleja la búsqueda de los orígenes, las características y evolución de esta forma musical, folclórica y antiquísima. En él hago referencia a los retos y encrucijadas que enfrenta en la actualidad la gaita.
·           Suite de cantautores” es el tercer capítulo, donde presento un mosaico de los hombres que han compuesto e interpretado gaitas. Por ello utilizo este término de origen francés: “suite”, que significa mosaico orquestal; para agrupar estas nueve crónicas dedicadas a los cantautores, quienes son artistas con una doble valía: pues crean obras y las interpretan a la vez. (Según el DRAE: solista, que suele ser autor de sus propias composiciones).
·           Las voces de la gaita y sus tonalidades” es el título que corresponde al cuarto capítulo, donde agrupo las crónicas biográficas de 21 cantantes excepcionales, a los que considero iconos referenciales de esta manifestación musical, auténticos líderes del canto gaitero.
·           El quinto capítulo lo llamé “Percutir para sentir”, contiene la historia de dos grandes agrupaciones gaiteras nacidas en el Zulia, y de un ejecutante de la percusión que se ha convertido en una referencia histórica: Antonio Aguillón, el estelar charrasquero, a quien Astolfo Romero inmortalizó en sus composiciones.
·           Cierro el libro con las crónicas que reflejan mi profunda amistad y admiración, por trovadores y comunicadores muy cercanos, por los compañeros que han sido para mí inspiración y estímulo para continuar en esta labor. Las he reunido en el sexto capítulo, titulado “El dossier de los cofrades”.
Como un epílogo, he incluido la crónica biográfica que me realizó la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela SACVEN, a la que tengo el honor de pertenecer como el socio 9534.
Hasta el momento el libro lo he presentado en Buenos Aires, Argentina, en su  histórica Biblioteca Nacional. También en La Asunción, Paraguay, en el auditorio del Puerto Fluvial. En el Ateneo de Punto Fijo, estado Falcón, fue recibido con gran expectativa, evento organizado por el poeta Simón Petit. Y en el Teatro Baralt el pasado 15 de mayo 2015, con una gran gala animada por Mariana Ferrer Mello. Pronto saldrá un programa especial de televisión que grabamos en esa ocasión, en el recinto baraltiano con 132 años de tradición artística; en una emotiva noche donde cantaron de forma impecable Ricardo Portillo, Jesús Terán Chavín, Jaime Indriago, Ricardo Hernández y Danelo Badell acompañados por el Ensamble Fundagraez y las Danzas Típicas Maracaibo. El profesor Giovanny Villalobos, Secretario de cultural del Zulia y entrañable amigo, fue el orador de orden.
Les reitero mi gratitud a todos ustedes, gentiles lectores, apasionados por la gaita y sus figuras prominentes; gracias por repasar sus 278 páginas. Así como a la Vice Rectora de LUZ, Doctora Judith Aular de Durán, respetada y querida amiga. Y al Comité de Publicaciones de LUZ dirigido con éxito por el profesor Ángel Madriz, prominente poeta e intelectual.
Espero que este tomo contribuya a preservar y promover la gaita venezolana en todos los confines de nuestra patria, y sea una referencia en el Caribe en algún momento.
El pintor bielorruso Marc Chagal fue muy longevo, vivió 97 años a plenitud. Al final de su hermosa vida le preguntaron por los códigos políticos en sus cuadros, por su ideología, y a ello respondió: “Solo me interesan las cosas que giran en torno al amor”. Creo que leer un libro, entre otras cosas, es un acto de amor, y reeditarlo: es un acto de gratitud plena.







León Magno Montiel
@leonmagnom

leonmagnom@gmail.com

viernes, 25 de septiembre de 2015

Gilberto Santa Rosa: Caballero de la cadencia y el son - por León Magno Montiel @leonmagnom

“El genio se compone de dos por ciento de talento 
y, noventa y ocho por ciento de perseverante aplicación”. 
Ludwig Van Beethoven (Alemania, 1770-1827) 

Gilberto Santa Rosa nació en el barrio de los gigantes de Puerto Rico, Carolina, el mismo que vio nacer a Roberto Clemente, el pelotero latino más estelar de todos los tiempos. Gilberto vio la luz el 21 de agosto de 1962, el mismo año que el pianista Rafael Ithier fundó El Gran Combo de Puerto Rico, la orquesta estandarte, el icono sonoro de la identidad borinqueña. Carolina está en el noreste, mira al océano Atlántico, con sub-barrios cargados de gente talentosa y de música caliente en sus solares, es una zona industrial y turística pujante. Puerto Rico es una ínsula musical, una cantera de talentos inconmensurables, en ella nacieron Tito Rodríguez, Rafael Cortijo, Daniel Santos, Andy Montañez, Danny Rivera, Héctor Lavoe, Cheo Feliciano y el sonero mayor Ismael Rivera, en la celebérrima calle Calma. Esa es la gran heredad musical de Santa Rosa.

Gilberto Santa Rosa Cortés es el segundo hijo de un mapeador insigne, Don Gilberto, fino trazador de planos catastrales y de Ana María Cortés, una operadora de computadoras, fue pionera en la isla en el campo de la informática, además, es una mujer poseedora de alta sensibilidad musical. Desde muy niño afloró la vocación de cantante en Gilbertico, ganó concursos en la escuela primaria, participó en jaranas familiares, era buen cantor y declamador de décimas puertorriqueñas, con una capacidad innata para improvisar versos. 

Profesionalmente comenzó a cantar a los 15 años, primero con la Orquesta Grande en 1978, luego entró a la orquesta del coterráneo cangrejero Tommy Olivencia, el respetado maestro de la trompeta y reconocido director de bandas. Desde el año 1981 formó parte de la Orquesta de Willie Rosario, llamado “Míster Afinque” en los recovecos de la música afrolatina. En 1986, Santa Rosa comenzó su exitosa carrera en solitario, desde entonces ha grabado 26 álbumes que le han ganado fama en todo el continente, ha alcanzado premios muy importantes, siempre con el apelativo de “El caballero de la salsa”.

La Real Academia de la Lengua Española nos dice que el término “caballero” significa: “hombre que se porta con nobleza y generosidad”. Ese concepto denota el estilo de vida de Santa Rosa en su tránsito vital, él ha mantenido un gran respeto por su público y por sus colegas músicos, siendo un colaborador generoso de causas altruistas. Muestra de ello, fue la campaña realizada en el Bronx, Nueva York, contra la violencia de género, participó a petición del propio alcalde neoyorquino del momento Michael Bloomberg. Esa campaña está plasmada en la página web del cantante puertorriqueño www.gilbertosantarosa.com, en la misma finaliza diciendo: “La mujer es para quererla. Por eso, ser un caballero, nunca pasa de moda”.

Actualmente Gilberto Santa Rosa se hace acompañar de una orquesta novedosa, conformada en su mayoría por mujeres. Son damas bellas que ejecutan con arte supremo la percusión, los teclados, los instrumentos de vientos. Conforman un coro de amazonas musicales; son las valquirias de la cadencia. Esa idea la concretó como un tributo a la mujer del Caribe, según sus palabras: “signada por ser talentosa y luchadora”. Aunque ha sido banalizada en la actual “Civilización del espectáculo” en la que vivimos, tal como la ha descrito Mario Vargas Llosa en su revelador ensayo publicado por Alfaguara en 2012. Las féminas han sido reducida a la categoría de objeto del deseo, compañera de placer, placebo carnal para vender productos de toda índole. Gilberto con su canto y con su trabajo las ha reivindicado.

Desde la antigüedad los nombres nos definen, nos marcan un camino, el significado del nombre de cada persona está ligado a la esencia de su ser. El nombre “Gilberto” es germánico y significa “arquero famoso”, o quizá; “famoso por sus flechas”. Podemos afirmar que en el caso de Santa Rosa las flechas son sus canciones románticas, sobre todo en el género salsa, que siendo una forma musical de los arrabales, de los tugurios de nuestras urbes centroamericanas, él la vistió de gala y la orquestó con sinfonías, la trajeó de frac y levita. La transformó en música multitarget.


En Nueva York retumbaron los aplausos que el caballero Gilberto levantó en Manhattan, se escucharon sus ecos producto de su concierto sinfónico en el histórico Carnigie Hall, un templo de la música, con sus ladrillos centenarios. Con una centena de músicos sonando en su plató, en el escenario con 125 años de antigüedad, Santa Rosa soneó con maestría por dos horas, dirigido por el maestro Cuco Peña. Antes lo había hecho en el Teatro Bellas Artes de Puerto Rico con igual éxito. El álbum que se originó de esos conciertos fue récord en ventas, donde el sonero boricua animó, hizo chistes e inspiró magistralmente, y todo con absoluta solvencia, con gran carisma y elegancia.

Él es un manifiesto admirador de su paisano Tito Rodríguez, un estudioso de su canto elegante. Por ello en 1992 realizó un álbum con su música, sus boleros y guarachas emblemáticas y lo tituló “A dos tiempos de un tiempo”. Por él recibió los mejores reconocimientos, obra donde logró unir sus voces digitalmente, a pesar de que Tito murió en 1973 debido al zarpazo de la leucemia, y en ese momento aciago, Gilberto solo tenía 10 años de edad, apenas comenzaba a cantar décimas, bombas y plenas en los actos de su escuela elemental.

Venezuela ha sido una de las plazas que mejor ha sustentado la carrera de Santa Rosa, con llenazos en el Teatro Teresa Carreño, con giras por todas las ciudades de nuestro país. Él ha profesado su admiración por Simón Díaz, a quien le grabó “Caballo Viejo”, y por la Súperbanda Guaco, habiendo realizado grabaciones muy exitosas. La primera en 1991 con el tema “Ya no eres tú”. 

Cuenta su amigo Gustavo Aguado, el líder histórico de Guaco, que Gilberto llegó al estudio con su mánager y este quiso presentarlos: “Mira, él es el señor Gustavo, ellos son los muchachos...” y el sonero de Carolina lo interrumpió y dijo: “Si, claro, los conozco y los admiro. Dame tono y vamos a grabar: camínalo”. Junto a Gustavo Aguado ha realizado varios eventos, tienen planes de producir un álbum “Gilberto le canta a Venezuela con Guaco”, solo con repertorio dedicado a nuestra patria, seleccionado por el boricua.

En su álbum “Irrepetible” comparte un tema: “Ella” con la súperbanda zuliana, obra de José Alberto Quiñones, que a su vez, estuvo inserta en el álbum “Guajiro”. Grabó para el álbum 2012 de Guaco “Escultura”, el tema “La cremita”, excelente songo, que ocupó los primeros lugares de las carteleras musicales en Caracas, San Juan de Puerto Rico, Cali y Bogotá.

Además de su imbricada conexión con Guaco, Gilberto ha estado muy cerca de la gaita, en el año 1997 grabó con el conjunto Maragaita el tema “Esto es decir Venezuela” a dúo con Carlos Méndez, de la autoría de Rafael “Pollo” Brito y Pedro Urea. Ese tema que se ha convertido en un clásico, es una sólida referencia de calidad interpretativa.

También ha cantado en la Feria de la Chinita “Virgen Guaquera” con excelente rítmica y propiedad, siguiendo así la tradición de los boricuas que han interpretado bien la gaita, como Chucho Avellanet con el conjunto Rincón Morales “Piraguas de mi Lago” en 1979, del compositor Rafael Rodríguez. Andy Montañez, el sonero de Tras Talleres grabó el tema “De la Pastora al Saladillo” con la agrupación Todos Estrellas, de la autoría de Wolfang Romero y Papi Zuleta, y sonó en toda Venezuela. Otro tema, “Tarjeta de navidad”, la parranda decembrina del cabimense Jaime Indriago, Gilberto la versionó en su producción navideña del año 2009, logrando un enorme éxito. Quizá esto se explica porque los boricuas tienen formas musicales decembrinas muy parecidas a nuestra gaita, que acompañan con el tradicional cuatro puertorriqueño:

“Toma mi tarjeta
cuélgala en el árbol
pégala en la puerta
métela en el álbum
toma mi tarjeta
de la navidad”.
(Rincón Morales, 1989) 

Han sido muy celebrados los dúos que ha realizado Gilberto Santa Rosa con Oscar D'León en la entrega de los Premios Grammy Latinos” en la ciudad de Los Ángeles, con Víctor Manuel el joven salsero, con el poeta Rubén Blades en concierto multitudinario en la isla del encanto y en su último álbum. Con su mentor Cheo Feliciano en la década de los 90, con Andy Montañez en el homenaje al Gran Combo. Recientemente hizo dúo con Felipe Peláez, el nuevo astro del vallenato, joven nacido en Maicao, Colombia, el 7 de febrero de 1976.

En 1984 Santa Rosa contrajo matrimonio con la productora Nélida Acevedo, matrimonio del cual nacieron tres hijos: Miredys, Gilberto Joel y Omar. En 2004 fue formalizada la separación definitiva y contrajo matrimonio con Alexandra Malagón en París y se radicaron en República Dominicana, país donde la carga impositiva a su carrera artística es más benévola. El 6 de junio de 2013, Santa Rosa adquirió la nacionalidad dominicana, vía “ius maritagii” (derecho por matrimonio), por sus segundas nupcias con la bella actriz Malagón, quien es presentadora de televisión y modelo dominicana de gran prestigio, tiene un grado universitario en comunicación social.

La música es la dueña del mundo de Santa Rosa, ella puebla su atmósfera, llena todos sus intersticios. En 2014, lanzó el disco “Necesito un bolero”, a su estilo, cuenta historias llenas de pasión, temas de amor y desamor desbordantes de emoción y sentimiento. En ese álbum contó con colaboraciones de los grandes de la música, como Marco Antonio Solís, Natalia Lafourcade, Eugenia León y Lena Burke.

Gilberto es un caballero andante, él va con su armadura de melodías y su lanza de sones en ristre, por grandes ciudades, derribando los molinos de viento y empujando con sus notas los pesares y las tristezas. Es un ciudadano universal, hijo privilegiado de la musicalidad caribeña, quien le quitó los harapos al género afrolatino y le colocó un atuendo distinguido, levantando aplausos en los teatros más remotos:

“Yo soy el muchacho de la esquina
el que en un bembé se inspira
en una fiesta de San Juan,
yo soy el enamorado que un día
brinca la reja a hurtadillas para una serenata dar.
Traigo la vida y la mañana en mi cantar
la vellonera y la sinfónica también
y es que yo canto a todo lo que pudo ver y ser
en este mundo de injusticias y deber”.
(Glenn Monroig, Santurce 1957) 

La lírica de ese tema “Yo soy”, grabado por Gilberto en 1991 junto a su ídolo Cheo Feliciano, es la mejor definición de lo que representa para nuestra cultura caribeña: El señor de la salsa y el bolero, un ser que nació para cantar, para llevar melodías que acompañan la soledad de mucha gente, la que lo sigue y acepta su mensaje, y lo considera parte de su cosmos sonoro.



León Magno Montiel
@leonmagnom
leonmagnom@gmail.com

jueves, 24 de septiembre de 2015

Manuelito vuelve - por Gladys Socorro @gladyssocorro


La calle habla. El comentario generalizado es "Manuel vuelve... y pronto". Hay consenso en cuanto a la necesidad de que un estratega de su calibre asuma las riendas de su partido Un Nuevo Tiempo, y que aporte ideas en la reconstrucción de la Venezuela que, sin duda, comenzará el próximo 6 de diciembre. ¡Y vaya que tiene que aportar! No es un mesías, pero es un hombre que tiene una amplia experiencia social y política, con una sólida gestión de gobierno que mostrar, consolidada en sus períodos como gobernador de Zulia y alcalde de Maracaibo. 

Pero hay una duda que da vueltas en el ambiente: ¿por qué Rosales, después de tener seis años en el exilio, ahora quiere regresar arriesgándose a que lo metan preso? ¿Por qué regresa ahora si siguen mandando los chavistas? ¿Acaso las condiciones han cambiado en algo? Todo parece indicar que para el fundador de Un Nuevo Tiempo las cosas no están igual que antes.

De entrada, olvidémonos de pactos con el gobierno porque no los hay. Si así fuera, Manuel Rosales hubiese regresado a su tierra hace mucho tiempo, pero con la lengua amarrada y arrodillado, cosa que, sinceramente, dudo que hubiese aceptado. 

Después de seis años, quien fuera dos veces gobernador del Zulia, viene con el aval legal y jurídico debajo del brazo. José Luis Pirela, su principal acusador el 13 de septiembre de 2004, retiró la denuncia, una vez que la misma fuera archivada el 18 de enero de 2006 por la fiscalía 25, conjuntamente con la fiscalía 8 del Ministerio Público con competencia plena a nivel nacional, por considerar que "no ha sido posible determinar ilícitos penales que comprometan la responsabilidad de los investigados", y nuevamente reabierta en agosto de 2007 ante la cercanía de importantes procesos electorales.

Ese año fue azaroso. Rosales, quien había apostado por el camino de los votos en 2006, se vio envuelto en una persecución que buscaba sacarlo del juego político y evitar que la oposición arrasara en las elecciones de 2008 para la alcaldía de Maracaibo -ganó con 60 por ciento de los votos- y que se alzara con la gobernación zuliana, como en efecto sucedió.

El despecho electoral llevó al entonces candidato chavista derrotado, Gian Carlo Di Martino, de la mano con Mario Isea, a interponer una nueva denuncia, bajo el mando del juez Eladio Aponte Aponte, de quien ya sabemos que cantó como un pajarito desde Costa Rica, con declaración notariada y registrada, donde asegura que el caso de Rosales se orquestó desde Miraflores, y éste tenía que ser imputado al precio que fuera.

La orden era clara. Había que sacar del juego a Manuel Rosales. Dicen incluso que en el gobierno nacional se hablaba de asesinarlo, no sabemos si solo políticamente, el caso es que entonces se coló la sentencia: iría preso a La Planta, una de las cárceles más peligrosas del país. Rosales no tenía otra opción mas que salir del país y proteger su vida. No sería un simple preso. Lo iban a matar. 

Hoy, después de seis años en el exilio y presentado su caso ante todas las instancias internacionales, asesinarlo sería una torpeza oficial con repercusiones internacionales sin precedentes. Incluso, la Interpol, tras dos años de investigaciones, desechó su caso. En 2012 concluyó que las actuaciones en contra de Rosales tenían un carácter predominantemente político, por tanto, fue sacado de la lista de alerta roja internacional.

Las cartas están echadas. Manuel Rosales está decidido a regresar a su tierra. Tras seis años en el exilio cuenta con 60 por ciento de aceptación entre los zulianos. La gente lo quiere y lo apoya. Los chavistas le temen. Muchas son las fechas que se barajan entre los cercanos, mas lo cierto del caso es que, conociendo al personaje, ni siquiera su almohada debe saber el día exacto de su llegada.









Gladys Socorro
Venezolana y periodista
Twitter: @gladyssocorro

jueves, 17 de septiembre de 2015

El paradigma del ruido - por León Magno Montiel @leonmagnom

“La música es la creación humana capaz
de producir deleite estético o un choque.”
Wladyslaw Tatarkiewicz (Varsovia, 1886-1980)

El concepto tradicional de música es básico y atinado: “Es el arte de combinar los sonidos”. Al revisarlo noto la ausencia de los silencios, tan importantes en toda obra musical. Una de las creaciones de John Cage (EEUU, 1912-1992) tiene un su desarrollo un silencio de casi cinco minutos, que ha llegado a desconcertar a los auditorios. Los silencios son el fundamento en el primer movimiento de la obra sinfónica “La mer” del francés Claude Debussy de 1905, la pieza maestra del impresionismo. Podemos afirmar con propiedad que toda obra musical parte del silencio, la surcan silencios y termina con el silencio absoluto.

Hoy en día los musicólogos incluyen el ruido en la definición de la música, como lo afirma el célebre sociólogo argelino Jacques Attali (Argel, 1943) en su libro “Ruidos” publicado en 1977, obra que se ha convertido en un clásico sobre la música y la sociedad: “Desde hace veinticinco siglos el saber occidental intenta ver el mundo, todavía no ha comprendido que el mundo no se mira, se oye. No se lee, se escucha”. Attali agrega: “en el ruido se leen los códigos de la vida, las relaciones entre los hombres, sus clamores.”

Con el impulso de nuevos géneros musicales como el reguetón, el urban y el rap, pareciera que se refuerza ese concepto paradójico de la música: “Somos lo que sonamos”. El ruido pasa a ser un elemento estético, como una disonancia, es decir; dos notas tan cercanas que sus ondas chocan entre sí y se perturban. ¿Cómo podemos saber con absoluta certeza si René Pérez Jolgar, el líder del grupo Calle 13, es afinado al cantar, o si tiene buena respiración en su fraseo? La gente lo considera músico y él solo habla, rapea, hace un recitatorio rimado en cada show. 

Creo que el amigo “Residente”, parece un instrumento de percusión de sonidos no determinados, es decir, no emite notas, solo ritmo en base a percutir, como un bongó o un tambor. Sus producciones, ¿Son la mitad de la música entonces? Sin desmeritar el poder del boricua para conectarse con los públicos, con las grandes audiencias, sin pretender desestimar su alto carisma ante las masas. Sin duda; es un portento de artista popular, además con un sentido político de vanguardia. Pero cómo quedamos con la melodía ¿la posee? ¿lo podemos llamar con propiedad un cantante?

Habría que preguntarse si los reguetoneros tienen obras musicales trascendentes o ¿sólo trabajan con algunos elementos de la música, haciéndose muy básicos? Sus temas se pegan en las emisoras y luego desaparecen, se hacen humo, sin memoria alguna.

El sociólogo español Antonio Martín Cabello afirma que “los grupos musicales nacen y mueren a gran velocidad, fruto de las exigencias del moderno sistema de consumo”. Las señales de estos tiempos nos indican que la música ha entrado en un paradigma del ruido, en una estética fragmentada, que privilegia lo efímero, lo fugaz.

Raymond Murray Schafer (Canadá, 1933) compositor y musicólogo, piensa que “música es el sonido que te rodea, estés o no, en una sala de conciertos”. La Fania Record recogió en un arreglo magistral de Luis Perico Ortiz, el sonido de ambiente del Yankee Stadium, el sonido de los batazos, la llegada del metro subterráneo, el ruido de obreros martillando y taladrando en plena calle, en fin: registró los sonidos y el fragor que identifican a la ciudad de Nueva York. La producción fue realizada en 1979 titulada “Solo” el solista fue el neoyorquino Willie Colón.

En la década de los 60, artistas como Jimmie Hendrix y Janice Joplin reflejaban el sueño liberador de los jóvenes, quizá mejor que las teorías científicas de la crisis. Su música tenía una gran carga de agresividad, una pulsión violenta, hecha a base de notas largas, golpes, gritos y ruidos, sabiamente combinados, con una puesta en escena retadora, destrozando guitarras en pleno escenario. Lograron construir un universo simbólico donde habitaba el movimiento hippie, pero los jóvenes de este siglo XXI no lograron decodificarlo, porque estaban latentes otras estructuras del sentir musical, se produjo un desface.

El arte de los sonidos es un terreno intercultural, como bien lo plantea el antropólogo argentino Héctor García Canclini, es un producto híbrido, sobre todo por el impacto que han tenido en este nuevo paradigma digital las TIC (Tecnologías de la información y comunicación) sobre todo en la promoción de la música. Gracias a las TIC la música está en todos los rincones del planeta, se entrecruzan los folclores, existe una simultaneidad en la producción y difusión de contenidos sonoros, una actitud colaborativa entre los músicos del orbe.

¿Se imaginan que Tito Rodríguez hubiese contado con las TIC para dar a conocer su producción musical en los años 70?, o a Carlos Gardel en el decenio 1930 apoyándose en las redes sociales. El movimiento rastafari no tuvo la ayuda de los smartphones, ni de las laptos, ni de los telefónos satelitales, tampoco la TV en alta definición para impulsar el reggae de Bob Marley y The Wailers. Sin embargo, el reggae se hizo universal, y aún sigue vigente.

En este nuevo escenario mundial de las “smart cities” o ciudades inteligentes, ecológicas y sostenibles, como Barcelona, Curitiba, Monterrey, Tokio, Londres, Zúrich: ¿Dónde quedan las rumbas callejeras, las sesiones de descarga musical? ¿Se imaginan que la orquesta Fania All Stars hubiese contado con ese instrumento tecnológico para su promoción planetaria?; probablemente la salsa sería la música del mundo.

Desde mi tribuna de comunicador, he tratado de poner las TIC al servicio de la música zuliana, dando a conocer los iconos del género gaitero a través del lenguaje html y de las redes sociales. Estoy convencido que la tecnología y los medios digitales son el camino para preservar la gaita, para que llegue a las generaciones futuras. Vamos rumbo a los 100 años del nacimiento de Ricardo Aguirre y hacia las dos décadas de la partida de Astolfo Romero. Es nuestro deber y necesidad, promover sus temas en las redes, sus biografías, colocar sus imágenes iconográficas en el home-page de las páginas en la web y en los blogs: preservar sus obras musicales.

Carlos Marx nos enseñó que “la música es espejo de la realidad”. Por tanto, la gaita es el espejo de nuestra realidad venezolana; así como el tango lo es en la Argentina, y el candombe en Uruguay; el reggae en Jamiaca. En general, el folclor de cada nación americana se está revalorizando, tiene una nueva edad de oro. Aún con los ruidos que esto conlleve, con la algarabía no controlada que la música popular supone, ella es nuestro universo simbólico más importante. El sociólogo polaco Zygmunt Bauman afirma: “Vivimos en un mundo total y verdaderamente politeísta, un mundo de interdependencia global y diásporas que se entremezclan, cada una llevando una tradición diferente, una memoria histórica y una herencia cultural”.

En el mundo actual en el que vivimos, de entrecruzamientos infinitos y diásporas, la música folclórica sigue creciendo dentro de un proceso identitario, sigue evolucionando, es parte fundamental de este nuevo paradigma del ruido y su nuevo concepto de la música. 








León Magno Montiel
@leonmagnom
leonmagnom@gmail.com







lunes, 7 de septiembre de 2015

Gladys Vera: una voz de fuente divina - por León Magno Montiel @leonmagnom

“Tu voz hace un imperio en el espacio.
Esa sonrisa como estandarte 
al frente de tu vida”.
Vicente Huidobro (Chile, 1893-1961)

Su presencia tiene esplendor, ella encarna el perfecto balance entre sensualidad y el más elevado misticismo. Es una mujer ángel, su tez blanca refleja una luz rosa, su sonrisa es serena, ella sabe reclamar miradas. Somete a los espectadores y los pone a derecho de su gracia. Su voz, es la corona de su grandeza, posee una exquisita tesitura de mezzosoprano. Esa dama es Gladys Vera, la cantante más reconocida en el ámbito gaitero de todos los tiempos.

Nació el 4 de julio de 1949 en el sector La Hoyada, en donde estuvo la sede de la primera hidrológica de la ciudad, hacia el final de la avenida Bella Vista. Fue bautizada con nombres clásicos: Gladys Mercedes, sus apellidos, Vera Mora. La ciudad de Maracaibo aún rememoraba a los aguadores y sus recuas de asnos, llevando las botijuelas a las casas de barro reseco y caña.
Como todas las muchachas zulianas, Gladys Mercedes comenzó a participar en las veladas musicales familiares, le gustaba ejecutar el furro, el instrumento insignia de la gaita. A principios del decenio 1960 ingresó al conjunto Santa Canoíta, con el rol de percusionista, quizá poco usual para una fémina. Por esos años, recibió la influencia de grandes cantoras del género, solistas que le marcaron un sendero de calidad: Altagracia Vílchez, Raiza Portillo, Betty Alvarado. En 1966 ingresó al conjunto Santanita, divisa fundada el 26 de julio de 1964, el día de Santa Ana, de allí su nombre. Participó junto a sus hermanos Oswaldo Vera y Miguel Mora. Solía actuar en el centro nocturno Los Alisos y en la Fuente de soda El Naranjal, allí comenzó su estelar trayectoria como solista, sustituyendo a su mentora Raiza Portillo, quien había sonado en todo el país con los temas “La bella del tamunangue”, “Las campanas de San Juan” y “El gavilán”, expresando una gran alegría y un potente carisma.
En 1973 Gladys pegó el tema “Yo soy la gaita”, en 1974 logró el primer premio en El Festival de gaitas Virgilio Carruyo, con el tema “Mi orgullo” de Astolfo Romero. Ese fue el aldabonazo para anunciar su carrera llena de éxitos. Así comenzó, su saga de triunfos, le siguieron gaitas de gran calidad, como “Estampas” de la autoría de Astolfo Romero:
Se solía emperifollar
la vieja María Dolores
cuando con furros
y tamboras a su casa llegaban
era la abanderada
y una gaita le iban a dar”.
  (Romero, 1979)
En 1976 grabó la danza “Amor marginal” de la autoría de Víctor Hugo Márquez, donde  retrata a la mujer marginada y abusada de las barriadas venezolanas de entonces:
Tenía yo quince años
veinticinco vos
y con picardía
nos decíamos adiós
por la puerta del racho
pasabas mirón
me echabas piropos
y me hablabas de ilusión.”
(Márquez, 1976)
Ese mismo año grabó uno de sus temas más relevante “La antorcha” de la autoría de Simón García, una sublime protesta contra la antigua planta petroquímica El Tablazo, ubicada en los Puertos de Altagracia, un complejo industrial altamente contaminante. Su obsoleta planta de cloro-soda vertía desechos al lago y emanaba gases malignos que produjeron graves daños a la población zuliana, especialmente a los habitantes del pueblo mirandino El Hornito:
Mira como altiva
se levanta al cielo
hiriendo tus noches
su resplandecer,
antorcha que humilla
que es escarnio
felonía permanente
luz incandescente
que engaña a la gente
con brillo oropel”
 (García, 1976)
A partir del año 1999, el Gobierno Bolivariano de Venezuela, comenzó la recuperación y modernización de ese complejo, ahora llamado Ana María Campos, controlando por completo su actividad, garantizando procedimientos más ecológicos y de última generación. El tema de Simón logró su cometido.
El conjunto Santanita tenía como principal distinción sus coros polifónicos, los arreglos vocales realizados por su hermano Oswaldo Vera, quien tenía formmación coral. Respaldados por una percusión de alto nivel ejecutada por Hugo Bohórquez, Diógenes Madrid, William Caraota Molina, Juan Carlos Viloria, Antonio Espina “El Mandril”. Y la armonía vanguardista a cargo de José Luis Suárez, Edwin “Sopita” Carrasquero y Sundín Galué. Sus compañeros cantantes fueron Cheo Beceira, Astolfo Romero, Danelo Badell, Ricardo Hernández, Alberto Carruyo, Marvin González, Hermilo Suárez, Chuchín Ferrer, José Isea, Jhonny Campos, Perucho Espinoza, Ramón Rosado, Carlos Méndez y Alberto Villasmil. Un gran batallón de talentos vocales.
Siguieron apareciendo sus éxitos en las carteleras del país, Gladys Vera sonaba en las emisoras de occidente, con los temas “Galante y coqueta”, “Por eso gaita” en 1977 de Humberto Mamaota Rodríguez; “Mi gentilicio”, “Latinoamericano” de Rafael Rodríguez en 1979, “Siempre estaré contigo” y “Anhelo” en 1980.
A finales del año 1979 una terrible noticia estremeció a la ciudad; Gladys fue diagnosticada de lupus. En esos días de confusión e incertidumbre, se le realizó un gran homenaje donde participó todo el gremio gaitero, también participaron los comunicadores liderados por Henry José Chirinos. Su gran amigo Ricardo Portillo le compuso el tema “Mis gratos recuerdos” era una mirada retrospectiva a su carrera. Afortunadamente, su patología autoinmune se hizo estacionaria, ella superó ese trance y pudo seguir desarrollando su gran pasión, el canto.
Con la gaita “Mi vieja plaza Baralt” compuesta por Jesús Bravo González, participó en el Festival una gaita para el Zulia en 1985, logrando una destacada figuración, el tema quedó como un clásico para la posteridad.
Junto a Neguito Borjas grabó un tema de desamor, en tiempo gaitero, que se quedó en la memoria colectiva, titulado “Cuando el amor se va”, inserto en el  álbum de Santanita de 1984:
Te lo debo decir
   tienes que comprender
  yo no te quiero herir
pero debes saber
que ya mi corazón 
 pertenece a otro querer
 no preguntes porqué
   no encuentro una explicación
         dime qué te he hecho yo
    para esto merecer
      si te he dado mi amor
      y siempre te fui fiel
     no puedes irte así
       dime al menos quién es
      ¿quién te aleja de mi,
       cuál es la otra mujer?

        (Borjas, 1984)

Mi entrega” es otro tema romántico icónico, compuesto por Ricardo Portillo, ella lo grabó en 1991 con Maragaita. Con esa agrupación militó desde 1988 hasta la temporada de 1991, al año siguiente pasó a Cardenales del Éxito. En su primera temporada con esa divisa grabó “Fuente Divina”, una danza con características de salmo, cuya letra es de Jesús Rizo y la música del trovador Jorge Luis Chacín:                     

“Hermoso lago 
hermosa fuente divina 
lleno de plenitud y transparencia 
viste nacer a mi China.
Fueron los peces 
junto a las olas 
los que llevaron la tabla 
de nuestra Santa Patrona”. 
                                                           (Rizo y Chacín, 1992)                                                                                                                 

En esa década sonó en toda Venezuela con “Corazón y sentimiento”, “Sangre gaitera” en 1995, “Lucero de amistad” acompañada por el coro de la iglesia San Ramón Nonato. El gran animador Jesús Terán Chavín solía presentarla como “La monumental de la gaita”, con mucha emoción, el público la recibía de pie, como tal: “Si tuvimos un Aguirre monumental, ahora tenemos a Gladys, ella es nuestra monumental”.
Desde 1999 acompañó a Ricardo Cepeda en el lanzamiento de la agrupación Los Colosales, con ellos participó en el tema “Cántame”. En esa divisa se mantuvo hasta la temporada 2001.
En paralelo Gladys Vera grabó como invitada especial con la agrupación Birimbao “Juanita prendé el fogón” junto a Jerry Sánchez. Participó durante una temporada en Los Compadres del Éxito, y el cuatrista Douglas Isea la invitó a participar en su proyecto discográfico El Trabuco Gaitero en “Somos la gaita”. Con la Orquesta Sinfónica de Maracaibo dirigida por Havid Sánchez realizó un gran concierto de gala, que más tarde se grabó.
 El talentoso saxofonista y director de orquesta Juan Belmonte, escribió para ella “La suite gaitera” que tituló “Gladys Perpetuum”, una oda a su extenso repertorio como solista. Se estrenó en el Teatro Bellas Artes el 4 de noviembre de 1994 con éxito resonante. Es una obra innovadora.
Gladys comparte sus días con Fernando Calzadilla, es su esposo desde hace 30 años, un militar retirado, perteneciente a la Armada Venezolana, pero además, es un hombre prendado de la gaita, esa pasión los unió. En su hogar siempre suena su música, está lleno de sus recuerdos, de sus preseas y fotografías testimoniales. Él le ayuda a organizar su agenda de visitas a los medios y sus actuaciones, con una gran dedicación. Con Fernando comparte gustos sencillos: su predilección por la gastronomía zuliana, sus paseos por La Vereda del Lago, sus giras musicales, sus amistades.
Desde el año 2001 nuestra sempiterna reina de la gaita colabora con la agrupación Los Chiquinquireños, con ellos ha grabado varios surcos para ofrendar a la Virgen Chiquinquirá, de la que se considera su hija. Logró notoriedad con el tema “Cuando habla mamá” de Víctor Hugo Márquez, grabado junto a Carlos González. Ella las define como gaitas oraciones, cargadas de gran expresividad y talento, con la misión de homenajear a la Virgen de rostro moreno, la que nos identifica desde hace tres siglos.
Esa mujer elegante, que luce hermosos ropajes y se cubre con chales señoriales, es la voz femenina referencial de la gaita venezolana: Gladys Mercedes, no sólo tiene título de reina, tiene andar y la pose natural de una reina. Como lo cantó el vate chileno Huidobro en su “Altazor”:
Si tú murieras
las estrellas a pesar de su lámpara encendida
   perderían el camino
 ¿Qué sería del universo? ”


Espero que Gladys Vera siga ejerciendo su reinado gaitero por muchos lustros más, para la mayor gloria de nuestra música.







León Magno Montiel
@leonmagnom

leonmagnom@gmail.com  

El MACZUL presenta en su sala alterna MUSICONS

 El Museo de Arte Contemporáneo del Zulia MACZUL invita a la inauguración de la Exposición MUSICONS de los artistas IKORMA y Rodrigo Solo el sábado de 19 de septiembre a las 5pm en la Sala Alterna de #NuestroMuseo 

“MUSICONS Nuestros iconos musicales”, es una exposición de dos jóvenes músicos y artistas plásticos IKORMA y Rodrigo Solo. Ambos artistas vienen de una trayectoria exitosa en el mundo de la música con su banda ganadora del Grammy Latino VINILVOVERSUS. En esta ocasión, unen su pasión por el Arte y por la música, para crear una colección de retratos de grandes iconos de la música, que han marcado su carrera: Oscar De León, Simón Díaz, Janis Joplin, Cayayo Troconis, Billo Frometa, entre otros. 

MUSICONS es su manera de reconocer a todos esos grandes músicos que son parte de nuestra cultura. Es la manera en que ambos artistas le dicen a sus iconos: Gracias por su música.

IKORMA, es un artista plástico Venezolano, formado por Ignacio “Iñaki” Martínez, y su hijo, Orlando “Mangan” Martínez. Siendo “Mangan” el aprendiz de su padre, ambos unen su talento y su habilidad en la pintura y el dibujo, creando una obra que replantea preceptos del cubismo y al arte moderno.

Rodrigo Solo proyecto paralelo del cantante, guitarrista, compositor y artista plástico Rodrigo Gonsalves, conocido como vocalista de la banda Viniloversus, ganadora del Grammy Latino en el 2012

MUSICONS cuenta con la curaduría plástica de: María Teresa Govea-Meoz y Walter Cerquone, curaduría sonora de: Alberto Cabello.

Durante la inauguración de la exposición, Rodrigo (Voz/Guitarra) y Orlando (Batería) se presentaran en un set acústico y tocaran canciones de los MUSICONS que están siendo exhibidos. De esta manera, se termina de entrelazar los dos mundos: El de las artes plásticas con la música.

Por primera vez llega a #NuestroMuseo la combinación de arte sonoro y plástica, gracias al nuevo MACZUL encabezado por la arquitecta Lourdes Peñaranda y su gran equipo de profesionales 

La invitación es para el sábado 19 de septiembre de 2015 a las 5 de la tarde para disfrutar de la inauguración de la exposición MUSICONS en la sala alterna del MACZUL y a las 8:30pm se iniciara el Concierto Acústico. Entrada gratuita, contamos con amplio estacionamiento, vigilancia y somos área segura AMI (Atención Médica Inmediata para todos nuestros visitantes) 

MUSICONS cuenta con el apoyo de Fundación Govea-Meoz, Altamira Artists, Bufalinda y Point Media Label.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Orlando González, un respetado director gaitero

Toda una vida dentro del género gaitero


Orlando de Jesús González Nava, es quizás, el director de un grupo gaitero mas respetable dentro del medio, por su responsabilidad, credibilidad y honestidad. Desde temprana edad se interesó por el genero que identifica al zuliano, la gaita, reina del folklore venezolano.



Orlando González, nace en Maracaibo, estado Zulia,Venezuela, el 29 de enero de 1963, es el mayor de 6 hermanos, cuando se encontraba realizando sus estudios de bachillerato en el Liceo Udón Pérez de Maracaibo formo parte de la coral de dicha institución, se graduó de Bachiller en Ciencias en el año 1980. 



De allí comienza sus estudios universitarios en la escuela de Derecho, carrera que abandonó posteriormente ya que tenía la necesidad de trabajar tiempo completo para ayudar a su familia. Sin embargo, su pasión por la gaita y su necesidad y deseo de progresar lo llevan a dedicarse a la música y al trabajo simultáneamente 


En el año de 1984 ingresa a las filas del grupo gaitero Vuelvan Caras donde estuvo por un par de años y grabó una gaita titulada el "Bachiller de la Tijera", y en el año 1985 una contradanza zuliana llamada "Canto a Maracaibo". 

Pero en el año 1986, en la populosa barriada 18 de octubre de Maracaibo Orlando Gonzalez con su personalidad responsable y futurista lo lleva a formar junto a sus hermanos, una agrupación gaitera que se le daría el nombre de KOQUIMBA, en el año 1987 se inicia la grabación del primer sencillo del grupo, es allí donde comienza el compromiso de Orlando González Nava al tomar el mando como Director General del grupo que lo dió a conocer como cantante y dirigente en el ámbito profesional de la música conocida en nuestro estado Zulia como gaita zuliana. 

Se destaca como director, cantante y locutor, ha grabado más de 30 producciones musicales del género gaita, contradanza, decimas, entre las que podemos mencionar: Se los Juro yo, El Lago, Las Cañaderas, La Sultana, Mi Querencia, Las Retretas, Como en Otrora, Amigos, Desde las alturas, Lucerito, Cántela usted, Viejo es Viejo, Me lo dicta el corazón, La tierra que yo más quiero, a ‘‘El’’, Cosas de familia, Recuerdo Eterno, Llegó Diciembre, De La Mano de Dios, Mi Chinata, Madre Zuliana, Quince Años, La Vida Es Bella, Entre mi Padre y mi Madre. 

Varios autores y compositores han respaldado a Orlando Gonzalez en sus interpretaciones como: Ricardo Portillo, Heriberto Molina, Wolfang Romero, Rafael Sánchez, Jaime Indriago, Elvis Nava, Octavio Urdaneta, Oscar González. De la función como Director General de la agrupación Koquimba es necesario destacar su gran capacidad de gerencia, logrando implementar al grupo aspectos importantes como: organización, imagen, disciplina, calidad, responsabilidad, y excelente proyección en todo el territorio nacional.

Otro aspecto importante en la carrera artística y como director general ha sido lograr junto a sus hermanos la proyección nacional, convirtiendo a Koquimba como una de las agrupaciones más solicitada por lo empresarios venezolanos y hasta por los canales de televisión a escala nacional.

Algunos reconocimientos obtenidos por Orlando González, citamos:

En 1992 recibió diploma “Proyecto Gran País” como “Director del Año”.
En 1998 recibe de la Alcaldía del municipio Maracaibo la Orden al Mérito “San Sebastián”.
En 2001 recibió el “Gran Águila de Venezuela” reconocimiento como "Director del Añ0"
En 2004 recibió el galardón “Chiquinquirá de Oro” reconocimiento como "Director del Conjunto Koquimba por su trayectoria en la gaita zuliana".

                                                 





TitularesMARACAIBO