jueves, 19 de mayo de 2016

“Twitter: una herramienta para educar” - por León Magno Montiel @leonmagnom

 “La idea es usar lo que ya existe en la red
para ayudar a enseñar, sin perder identidad”.
Mónica Stillo (Investigadora uruguaya)        

                         
 Las personas tenemos resistencia a los cambios, nos negamos a cambiar hábitos o rutinas, a darle paso a nuevos aparatos o tecnologías en nuestra rutina diaria. Así ha sucedido a través de la historia con cambios tan importantes como el automóvil, la electricidad o la llegada de las computadoras. Esta resistencia al cambio se acrecienta a medida que envejecemos, en general, el adulto mayor está menos presto para los cambios de hábitos, puede costarles integrar nuevos elementos tecnológicos en su quehacer. Los adolescentes y adultos contemporáneos representan la diferencia: ellos nacieron para los cambios. En esta era de las redes sociales, muchos se resisten a darle paso a esas tecnologías de la comunicación inmediata en la educación formal. En el caso de Twitter, el microblogging creado por Jack Dorsey en 2006, creemos es uno de los mejores aliados para los educandos de este siglo, es una herramienta muy útil e innovadora para los educadores.

Antecedentes:
El 21 de marzo del 2006, un joven nativo de Misuri con apenas 30 años de edad  llamado Jack Dorsey, envió el primer mensaje de 140 caracteres,  lo llamó un “tweet”, es decir: “trino”. Ese día nació el microblogging que conocemos como Twitter, la red social identificada con un azulejo, un pájaro azul trinando en la web 2.0, conectando gente de los cinco continentes. Ese trino o gorjeo electrónico que se produjo en la computadora de Dorsey ahora cuenta con  580 millones de usuarios en 32 idiomas en todo el globo. Su creador se ha  convertido en una celebridad de la tecnología, en un nuevo líder del ranking de millonarios del mundo, certificado por  la Revista Forbes.
En un principio, Twitter, como todas las redes sociales: Facebook, Sónico, Lindkedin, Badoo, instagram, se creía que sería utilizado para lo lúdico, para el mero divertimiento, sería un dispositivo para acercar personas ubicadas en ciudades lejanas, algunas antípodas, solo para entretenerlas o comunicarlas de forma básica. Sin embargo no ha sido así, su impacto ha obligado a replantear la forma de hacer la comunicación, la política y el arte. Ha puesto el acento en el acontecer social, las crisis políticas, procesos eleccionarios, las noticias y las novedades en general.
El sociólogo Manuel Castells afirmó en 2004: “A lo largo de la historia el poder se ha basado en el control de la información y la comunicación”. Y luego concluyó: “Hemos pasado de un mundo dominado por la comunicación de masas a un mundo en que esta coexiste con la autocomunicación de masas”.
En  estos años de evolución, Twitter ha crecido exponencialmente y tiene una inmensa presencia en los medios de comunicación de todo el planeta. Hoy en día es impensable un periódico, emisora o canal de televisión sin su cuenta Twitter, y está generando una gran interactividad, produciendo el feedback que en otrora se realizaba a través de cartas, faxes, llamadas telefónicas costosas. Twitter es parte de la producción de contenidos de cualquier medio masivo, fuente de contactos con su público, anunciantes, proveedores y usuarios en general. No obstante, no ha tenido hasta ahora, el mismo impacto en la educación, en las universidades o en las escuelas.
Propuesta:
Twitter está presente en todos los networks de radio y televisión, en las cadenas editoriales, medios satelitales, esto le ha dado a la red de los trinos un peso específico en el mundo político, logrando generar o reforzar matrices de opinión que favorecen o enlodan la imagen de gobernantes, empresarios, celebridades planetarias. Twitter ha moderado el debate en crisis como “primavera árabe”, la de los renegados en las plazas europeas, y de los inmigrantes asediados en Norteamérica.
Ahora Twitter debe entrar en las escuelas, liceos, universidades, y desde las PC o los móviles; generar información y conectar a los alumnos con los contenidos y nuevos aprendizajes. Con todo su potencial, pues si la red Twitter fuese un país, tendría más habitantes que los Estados Unidos, Brasil o Canadá. Sus 580 millones de habitantes generan cerca de 350 millones de tuits al día, donde logran adjuntar fotografías, logos, MP3, blogs, archivos digitales, videos, juegos, bibliotecas virtuales, infografías.  Este inmenso tráfico de contenidos se genera desde las computadoras, las tabletas y los teléfonos inteligentes.  Venezuela está en la cuarta posición como país generador de tuits (porcentualmente) cada día se cierra un poco la brecha digital, cada día tenemos menos analfabetos digitales. En América Latina, los usuarios venezolanos generan el 45% de los tuits del tráfico total de esa red (Conatel, 2012).
 Algunos educadores o teóricos han satanizados las redes sociales, argumentan que son banales, que han vaciado de contenido el entretenimiento, la correspondencia, que mataron la era epistolar. Sin embargo, las redes no son malas o buenas a priori, su categorización depende del uso que cada quien le dé. Una red como Facebook puede ser muy útil si le damos un uso pedagógico, si la usamos para colgar información valiosa, si referimos buenos autores, artículos científicos, música de arte o causas filantrópicas, además de las tradicionales publicaciones de carácter familiar o social asociadas a su origen. O por el contrario, puede convertirse en una vitrina de la vanidad y el narcisismo, una vía  para anunciar lo que va a comer el usuario, o “qué trago se va a echar con sus amigos”. Facebook puede ser una ventana para exhibir las nalgas de una meretriz, o los excesos de un artista excéntrico.
El reto para los educadores es utilizar Twitter en todos los niveles de educación, orientar a los niños de primaria, secundaria, a los jóvenes de superior para que desde una computadora o su laptop tengan su cuenta Twitter y puedan reenviar contenidos educativos, artículos interesantes de ciencia, arte, historia, compartir lo que están leyendo o lo que han encontrado cuando están navegando. Para hacer resúmenes, textos colaborativos, seguir autores importantes, coordinar agendas o tareas entre profesores y alumnos. A cada alumno debemos enseñarle a ser “un curador de contenidos” y cuál es su tarea, para que puedan realizar una mejor selección de  información y de temas en la nube.
Mario Vargas Llosa afirma: “Las redes sociales han generado más desinformación, han hecho que la gente se pierda en un océano de mensajes, muchos de ellos sin veracidad, sin soporte científico”. El escritor peruano (Premio Nobel 2011) apuesta por los libros tradicionales y las cartas selladas.  Pareciera que vive en un “nuevo medievo”, de espaldas a esta era tecnológica, a la realidad de las smart-cities (ciudades inteligentes) y la Sociedad de la Información. No así escritores como Arturo Pérez-Reverte o Jorge Volpi, quienes las utilizan con mucha profundidad y asiduidad.
Pienso que ha sido más predominante el aporte cultural-tecnológico, que la patología de los contenidos basura que nos llega sin control a través de las redes sociales. Ese es el caso de portales culturales como www.revistaarcadia.com o www.revistaenie.com o los portales de consorcios deportivos como ESPN, de líderes como Dalai Lama, que a través de sus trinos personales generan información oportuna, importante, que vale la pena seguir.
 El célebre Jack Dorsey y su equipo deben ingeniárselas para que Twitter se convierta en el mejor aliado de las universidades, de las escuelas, las editoriales, las casas de e-books. Mantener sus principios fundacionales de resaltar la cultura, la sencillez y el arte, que han identificado a la red con el logo del pajarito azul, símbolo que recientemente redimensionó, haciéndolo más sencillo, más minimalista. Deben ser implacables y castigar a los usuarios que quieren deformar, transmitir pornografía sin control. Reforzar los controles para cuentas falsas, el spam, bloqueo de cuentas ofensivas. Controlar la morbosa búsqueda de ser tendencia en la red (el tredending topic).
Nos toca orientar a los nativos digitales para que utilicen Twitter para compartir crónicas, resúmenes valiosos, blogs de investigadores y no para los anuncios que promuevan vicios, delitos o la degradación. El límite de los 140 caracteres nos obliga a tener poder de síntesis, disciplina, creatividad en la brevedad, es como si escribiésemos epigramas modernos. Twitter debe acercarnos a la educación participativa y plural.
El periodista David Alandete (2009), en el diario El País, relató la experiencia del director de orquesta californiano Emil de Cou Anthony, quien mientras dirigía la Sexta Sinfonía de Ludwing Van Beethoven, ordenó a su asistente enviar 30 tuits explicando cada movimiento, y lo que quiso expresar el genio Beethoven en cada uno. Sus alumnos, presentes en la sala de conciertos, iban siguiendo en teléfonos silenciosos esos trinos, y comparando el contenido de estos con lo que escuchaban en tiempo real. Es una muestra de cómo Twitter puede entrar en la enseñanza de la música, hacer la educación musical más interactiva, más interesante y actual.
Además, la red del pájaro azul se convierte en gimnasia cerebral para los adultos mayores, los mantiene ejercitando las habilidades motoras y cognitivas, amplía sus relaciones sociales,  lo cual  optimiza  su salud. Y es una forma idónea de ocupar su extendido tiempo de ocio. La brevedad es uno de los grandes atractivos de Twitter. Se pueden utilizar hashtags, o etiquetas de metadatos, que permiten agrupar los tuits por categorías o nombres específicos, lo cual es útil para encontrar de una manera más sencilla todos los tuits de un tema relacionado y participar en discusiones con personas de todo el mundo. El uso de la etiqueta permite, además, transmitir o seguir en tiempo real eventos como conferencias, clases magistrales, foros.
La investigadora Carolina Velasco (2010) afirma: “Existe un clara tendencia a la optimización de los procesos educativos, y se produce gracias a la interacción de los estudiantes con sus pares, que traspasa las barreras y dota a los modelos educativos de la apertura y la optimización inherentes a la multiculturalidad”.
Conclusión:
No temamos a la tecnología, no subutilicemos las redes, sumémoslas al proceso educativo, a nuestra comunicación oportuna, veraz, colaborativa. La educación debe estar en permanente evolución, adaptándola a los nuevos retos, y acercar las herramientas tecnológicas al aula es uno de los más urgentes, eso generará nuevos procesos creativos en la comunicación alumno-docente, institución-personal, educando-entorno.
No podemos ver las redes e internet como una catástrofe cultural, por el contrario, son un avance en el quehacer del hombre que generan conocimiento e información, que edifican para el desarrollo. Si bien debemos replantear la parte lúdica de las redes, también es cierto que las bellas artes, como el cine, pueden ser muy banales, convertirse en un producto porno, vacío, pero por eso no dejan de ser  importantes, con grandes  posibilidades de aportar para el desarrollo social.
Estamos frente a un nuevo planteamiento histórico, con nuevas herramientas tecnológicas, avancemos con optimismo en su aplicación o iremos directo a la degradación y el atraso. Todo va a depender del uso que le demos.







León Magno Montiel
@leonmagnom

leonmagnom@gmail.com

El combito desbocado - por Gladys Socorro @gladyssocorro

Desbocados. Así se la han pasado las últimas semanas Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y su combito. La oposición los lleva locos. La avalancha de firmas recogidas en solo dos días para activar el revocatorio los dejó como Condorito: ¡Plop!

Tienen alborotado el gallito de pelea que llevan por dentro, además de la rabia y el desprecio que sienten por la gente, ese soberano que ya no les tiene miedo y que hoy les dice en su cara que no les importan las amenazas, el terrorismo psicológico ni cualquier marramucia que pretendan hacer. 

Los venezolanos estamos asqueados de tanta prepotencia del combito, estamos cansados de que nos pongan el pie encima cada ve que les da la gana solo para satisfacer sus intereses y sus ansias de poder; ya estamos obstinados de que se las den de machitos para amenazarnos e intimidarnos para que hagamos lo que ellos quieran.

Ya no hay temor. Estos personajes han abusado tanto del guión de la mentira, burlas y amenazas que se han convertido en caricaturas risibles y por las que los venezolanos no sienten el mínimo de respeto. 

Ellos caminaron solitos al matadero. Abusaron de un pueblo y este se cansó. Repiten los mismos errores con resultados cada vez peores. Ya ni la amenaza que hace Diosdado en nombre del gobierno: "funcionario de organismo público que haya firmado no puede seguir en su cargo", hace mella en la gente. Los venezolanos decidimos cambiar y nada ni nadie nos va a detener. Nosotros recuperaremos nuestro país mientras ellos deberán pagar ante la justicia sus delitos de violación al derecho al trabajo, al libre pensamiento y de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos.








Gladys Socorro
Venezolana y periodista
Twitter: @gladyssocorro

jueves, 5 de mayo de 2016

Racionamiento irracional y la hora del diablo - por José Luis Zambrano @Joseluis5571

Sainete en cápsulas

En la segunda ida intempestiva del fluido eléctrico del día, tenía el sueño engarrotado en las ojeras. Me asomé a la ventana y vi absorto una barricada en llamaradas, mientras vecinos altisonantes vociferaban su queja, estragados por la incomprensión de no entender un esquema de cortes manejados al antojo, como si fuese una ruleta burlesca de caprichos gubernamentales.

Mientras le daba palmadas angustiantes a la modorra, me limité a reflexionar sobre tal dictamen. Ya la luz se había ido por cuatro acaloradas horas y ahora nos regalaban una ñapa adicional. Habría que enfundarnos amplios estudios de cartografía, avezados conocimientos sobre jeroglíficos egipcios y hasta llamar a Indiana Jones para entender en qué cuadrante exacto está ubicado mi sector en ese enrevesado plan de racionamiento eléctrico.

Son horas de un terrible tedio y gran inoperancia para un país que clama por mayor productividad y resultados. Pero se prefiere llenar de bostezos sudorosos los 240 minutos de zozobra, que buscar una forma productiva de solucionar semejante contingencia energética, provocada por la desinversión que por un infante climático.

Lo más descabellado de tan infranqueable esquema de corte lumínico es segmentar en importancia al país. La capital supuestamente no sufriría los embates de la mutilación del servicio; pero el Zulia, cuyos niveles de temperatura son alarmantes en cualquier época del año, sí pueden sus habitantes pasar esas horas empapados en su desdicha, arrullando el calor en su pesadez y sin agua en los grifos como subterfugio para calmar la pesadumbre.

Pero el primer día de racionamiento se les fue de las manos al Gobierno, pues como llanto profético desde el cielo, una pertinaz lluvia acarició la madrugada, dejando al descubierto el nulo mantenimiento de los transformadores, los cuales colapsaron y por más de 12 horas, pusieron a contar los segundos a unos zulianos confundidos, quienes no entendían por qué las 4 horas se multiplicaron por tres y la burla sobrepasaba el límite del abuso.

Esa complicación generó en el Zulia la arremetida hacia las calles, trancando vías, sonando cacerolas y quemando cauchos y hasta basura, por eso cuando se fue la luz por segunda ocasión, no sabía si prefería achicharrarme con mi esposa en ese obligado calor familiar o abrir la ventana para percibir el asfixiante olor a llanta chamuscada.

La situación pareciera un embrujante experimento para ver hasta dónde llega la paciencia nacional. Nos toca seguir en esa silenciosa tertulia con la soledad y con la incomprensión haciendo mella en las ideas, aunque observando cómo en los ministerios y en la propia Miraflores, pueden explayarse en su comodidad, recibir la ventilación generada por los aparatos eléctricos al tope, lavarse cuando les plazca y reírse de quienes padecen por su ineficiencia, a sabiendas que en cualquier momento el pueblo llevará su temperatura hacia una decisión abrupta y sacar de cuajo a este socialismo, que sólo siembra desdicha para la gran mayoría y bonanza para unos pocos relacionados con la cúpula del poder.

Lo más sorprendente es el rictus demoníaco para el cambio del huso horario, al zurrarnos en las narices sus falaces intenciones de poner de cabeza la espiritualidad cristiana y asentar la modificación precisamente en la hora de Satán. Si las 3.00 de la tarde es la hora sagrada, su contraria endiablada es la misma pero de la madrugada, por ello la sugerencia presidencial de implantar la reforma a las 2.30 de la mañana y asestarnos más desdichas, para sumirnos en su poder maligno.

En este entrevero de consejas de babalaos cubanos, opté por establecer en los relojes el tiempo para producir cosas positivas, elevar oraciones por la paz de mi país, sumar la media hora antes de acostarme, anhelar que el cambio sonría a Venezuela con la venia de Dios por delante y con la LUZ de la fe en su máximo nivel, aunque la eléctrica me la quiten por más de 4 horas.







MgS. José Luis Zambrano Padauy
Jefe de la Biblioteca Virtual de Maracaibo “Randa Richani”
@Joseluis5571

miércoles, 4 de mayo de 2016

¡Esto no es vida, es angustia! - por Gladys Socorro @gladyssocorro

Este gobierno está empeñado en pasarle facturas al Zulia. Ahora nos golpean con cuatro horas diarias sin luz, eso sin contar el tiempo de racionamiento que tendremos por los cortes imprevistos. Fácilmente podríamos llegar a las 8 horas por día.

Una vez mas se pone de manifiesto la tirria que mantiene el poder central en nuestra contra. Se nos afincaron con el cronograma de racionamiento eléctrico. No les bastó con tratarnos como venezolanos de segunda e imponer sobre nuestros hombros el peso del consumo caraqueño, sino que ignoraron las condiciones implacables de nuestro clima. 

Cada vez nos atacan con más fuerza. No nos perdonan el mantenernos de pie ante los constantes atropellos que nos hacen desde la capital. No nos perdonan que no nos tiemble el pulso para reclamar nuestros derechos y, sobre todo, no nos perdonan que no seamos chavistas. Así como lo lee, el Zulia no es chavista. Arias Cárdenas llegó a la gobernación por un error histórico que estoy segura no se repetirá. Este señor ha rayado en el cinismo, el descaro y la alta traición al pueblo. Quien es capaz de pedirnos más comprensión a estas alturas del partido es porque no tiene ni idea de lo que estamos padeciendo. 

Hoy no nos cabe tanta indignación. Estamos que si nos pica una guayacán no lo sentimos. Nuestro día a día se va entre los racionamientos de luz y de agua, intentar comprar alguito de comida sólo dos días a la semana según el terminal de cédula, deambulando de farmacia en farmacia para comprar algún remedio y mirando para los lados por miedo a que nos atraquen. 

Esto no es vida, esto es angustia. Vivir aquí es para guapos. Pero llega un momento que de tanto tensar la cuerda, esta se puede romper, porque "nadie es dueño de la multitud aunque crea tenerla dominada".









Gladys Socorro
Venezolana y periodista
Twitter: Gladys Socorro

“Luis Aparicio se agiganta en el tiempo” - por León Magno Montiel @leonmagnom

“Tu vida no es importante, 
al menos que influyas 
en la vida de otros”
Jackie Ronbinson (EEUU 1919-1972).

En el año 1956 un pelotero zuliano, con apenas 22 años de edad, logró una hazaña en el beisbol de las Grandes Ligas de los Estados Unidos: ganó el premio “Novato del año en la Liga Americana”. El protagonista de tal logro histórico fue Luis Ernesto Aparicio Montiel, representó un hecho pionero, de suprema importancia para el deporte en América Latina, sobre todo por las condiciones adversas que tenía que soslayar un caribeño para jugar en esa nación norteña en el decenio 1950. 

El novato Aparicio tenía un sueldo modesto, sin su familia en esa ciudad para que lo respaldase, y sin el dominio del idioma inglés. Luis Aparicio había debutado en el mejor beisbol del mundo el 17 de abril de 1956, lo hizo con el uniforme de Medias Blancas de Chicago, equipo fundado en 1894, que había participado en las series mundiales de 1906 y 1917. Él se convirtió en el sexto venezolano que llegaba a la liga profesional de los Estados Unidos, con el equipo de la tercera ciudad en importancia de esa nación, urbe con un largo historial industrial, de feroces luchas sociales. Una metrópoli de jazzistas y en otrora de gánsters, con una afición al beisbol intensa y entusiasta.

Para entonces, Luis Aparicio viajaba de Maracaibo a Chicago en aviones de hélices, los originarios Douglas DC-7, eran vuelos de ocho horas con escalas. Llegaba desde su cálida ciudad lacustre a enfrentarse a una megalópolis ajena, racista, fría e impaciente con los extranjeros. Como lo vivió el cubano Orestes Minnie Miñoso desde 1951, cuando fue el primer latino-moreno en jugar con White Sox.

En la lengua de sus pobladores primigenios, los potowatomis, Chicago significa: “grande y poderosa”, así era el reto de Aparicio, grande y requería de mucho poder y voluntad para superarlo.

Nos relataba el propio Aparicio Montiel, que cuando se sentía lesionado o sentía dolor, se vendaba, se colocaba hielo y tomaba calmantes para seguir jugando, porque en esa dura competencia diaria no se permitía la libertad de que subieran a otro pelotero para sustituirlo, era harto peligroso para su estabilidad como titular. El negocio del beisbol profesional, se tornaba cada día más agresivo y competitivo. 

Apenas habían pasado nueve años desde que Jackie Robinson había roto la barrera racial en el beisbol rentado y había debutado con los Dodgers de Brooklyn con su mítico número 42 en la espalda; número que sería retirado de todos los estadios en su honor por ordenanza del comisionado del beisbol mayor; al tiempo al que en cada temporada, se le rinde tributo, todos los peloteros lucen en sus espaldas el 42, en la jornada de cada 15 de abril. 

Así se mantuvo Luis Aparicio con su guante en ristre por dieciocho temporadas. Militó con Medias Blancas de Chicago por diez temporadas (divididas en dos períodos). Allí suplió a su compatriota Chico Carrasquel, su ídolo, un pionero muy querido por los fanáticos. Con Orioles de Baltimore jugó cinco temporadas y logró un anillo de Campeón de la Serie Mundial en 1966. En esa ciudad, según su testimonio; fue donde se sintió más querido, con mayor confort junto a su familia. La ciudad puerto que albergó al sabio Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar, entre 1797 y 1800, donde se hizo llamar Samuel Robinson. 

Con Medias Rojas de Boston, el equipo legendario de Massachusetts, Luis sólo jugo tres temporadas, justo antes de su retiro el 28 de septiembre de 1973. Siempre se mantuvo en el nuevo circuito, la Liga Americana y siempre jugó campo corto, con dignidad. Nunca aceptó jugar primera base o banca para extender su carrera. 

Aparicio logró récords impresionantes: nueve guantes de oro, nueve veces fue líder estafador con 506 bases robadas de por vida, fue elegido 10 veces al Juego de las Estrellas, y nunca cambió de posición: debutó y se retiró como jugador número 6 (en las paradas cortas). Este dato fue muy importante para su exaltación e inducción a la inmortalidad en 1984. En las libretas de anotación siempre apareció en la “posición 6”, desde el principio hasta el final de su carrera. Logró 2.583 partidos como guardián del campo corto. 

Este maracucho, hijo de Herminia Montiel y del respetado pelotero Luis Aparicio Ortega, a quien llamaron “El grande de Maracaibo”, nació finalizando la era gomecista, el 29 de abril de 1934, en el emblemático barrio El Empedrao de la parroquia Santa Lucía, la célebre cuna de Felipe Pirela y Astolfo Romero “El parroquiano”. Le dio la bienvenida a la pelota profesional su padre, el 18 de noviembre de 1953, cuando le cedió su turno al bate en el juego de La Chinita, con el estadio hasta las banderas, aupándolo. Allí comenzó su saga de prodigios.

Luego de jugar con solvencia en la pelota criolla con el Pastora y Leones del Caracas, llegó a la “ciudad de los vientos” para hacer historia, se sembró en el corazón de esa fanaticada chicagüense. Fue exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown el 12 de agosto de 1984, en el quinto intento como elegible. La noticia la conoció a través de la radio mientras manejaba su vehículo y escuchaba una transmisión deportiva junto a Carlitos González. 

Hasta ese momento, sólo tres latinoamericanos habían logrado tener su placa de oro en Cooperstown: 

· Roberto Clemente de Puerto Rico, en 1973.

· El cubano Martín Dihigo en 1977.

· Juan Marichal de República Dominicana en 1983.

Luis Ernesto Aparicio Montiel fue el cuarto jugador latino exaltado a la inmortalidad. Luego ascendieron a ese templo deportivo a Rod Carew en 1991 de Panamá, al puertorriqueño Orlando Cepeda en 1999 y Atanasio Tany Pérez en el 2000, el recio jonronero oriundo de Ciego del Ávila, Cuba. Finalmente, José Méndez y Cristóbal Torriente en 2006, a través del comité especial. Hace algunos años a Roberto Alomar, el segunda base boricua.

El pelotero venezolano que puede ser el próximo ingreso al templo de los inmortales Cooperstown es Omar Vizquel, el campocorto caraqueño que en 2017 será elegible. Suponemos que logrará los votos, aunque el periodista deportivo Juan Vené ha vaticinado que no ingresará. Por su parte Aparicio piensa que si entrará. Mientras tanto, Omar se mantiene ligado al beisbol en condición de técnico con el equipo Tigres de Detroit, es coach de la primera base. Vizquel a menudo brinda entrevistas, realiza charlas y rondas de autógrafos. En sus horas de descanso se dedica a pintar, ejerce su nueva pasión, el arte. 

Otro compatriota grandeliga que pudiera ingresar a futuro en el Salón de la Fama es Miguel Cabrera, con números impresionantes, superando a grandes bateadores de todos los tiempos. Cabrera representa el anhelo de nuestra afición beisbolera de tener otro “Salón de la Fama”. El Doctor J.J. Villasmil profesor de la Universidad del Zulia, nos proporcionó un dato estadístico importante, harto elocuente: “De los peloteros que llegan a las grandes ligas, solo el 3% logran ser exaltados al Salón de los inmortales”. Eso deja en claro lo exclusivo de ese club de talentos deportivos de estirpe superior.

Vimos con perplejidad la escena que vivió nuestro compatriota Andrés Galarraga en su primer intento para ser electo al Salón de la Fama, quedó fuera de competición por baja votación, obtuvo menos del 5% de los votos. Ojalá logre entrar por el comité de veteranos “El rey” David Concepción, luego de no conseguirlo con los votos de los cronistas deportivos acreditados por Major League Baseball. Algunos cronista norteamericanos opinan: “Quizá el trato hostil del maracayero con la prensa, en sus años de pelotero activo con Rojos de Cincinnati, y su baja figuración mediática, lo hayan perjudicado irremediablemente, negándole el honor de su inducción”. La cual creemos merece, y sería muy justa, sin duda alguna.

Por tanto, el logro de Luis Aparicio Montiel, como el único venezolano que tiene su placa en Cooperstown, Nueva York, se agiganta con el tiempo. Sobre todo, ahora que conocemos la bochornosa lista de grandes estrellas de la pelota que consumieron esteroides, mácula por la que estarán vetados de por vida para optar a ese lauro. Casos emblemáticos, los de Barry Bond, Alex Rodríguez y Mark McGwire.

Luis Aparicio Montiel, el eterno número 11, es un símbolo del beisbol mundial, pero también es un ícono de la zulianidad. Entendida la zulianidad como un imaginario colectivo, conjunto de costumbres, quehaceres artísticos y tradiciones propias de los pobladores de esta tierra de occidente, tan particular y fecunda. El 11 de noviembre celebramos en Maracaibo “El día de Luis Aparicio”. 

Luego de vivir tragedias familiares, rupturas dolorosas, Luis Ernesto sigue su camino erguido, lleno de triunfos al lado de su esposa Sonia, sus hijos, nietos y bisnietos. Su agente de contratos es Luis Nelson su hijo, con él comparte la rutina de eventos, entrevistas y giras por América. 

El único venezolano en el Salón de la Fama celebró 82 años de vida, con una noticia positiva: fue aprobada en la Asamblea Nacional una propuesta para que el Ejecutivo decrete el 11 de noviembre como su día en todo el país. En una votación unánime, como pocas veces vista en los últimos años, los diputados del gobierno y de la oposición exhortaron al Gobierno Nacional a decretar esa fecha en honor al inmortal zuliano. Espero así sea.

Luis Aparicio Montiel, a quien sus compañeros de clubhouse llamaron “El soldadito” por su férrea disciplina, es la inspiración más sustancial con la que cuentan los peloteros jóvenes de nuestro país. Él fue un pelotero que se hizo grande haciendo las cosas pequeñas del beisbol. Es el mejor ejemplo para todos los que quieren seguir adelante en su lucha por conquistar la gloria desde un campo de pelota.








León Magno Montiel
@leonmagnom
Leonmagnom@gmail.com