martes, 20 de mayo de 2014

GUACO es presente continuo - por León Magno Montiel @leonmagnom

“Yo soy un intenso vividor del presente”.

Antonio Machado (Sevilla, 1875-1939)

La super banda de Venezuela
Cuando revisamos la historia de la música, confirmamos que el hombre en un principio la utilizó como artificio para cazar, para sobrevivir en medio de acechanzas y así poder cubrir la necesidad más básica: alimentarse. Con ella acompañaba la danza que precedía la captura del animal, que daría vida con sus carnes a toda su tribu. Luego utilizó la música para cantarle a los dioses, exaltar lo inexplicable de la creación y elevar su espíritu. El hombre músico evolucionó y comenzó a descubrir que las notas o sonidos que emitían los instrumentos que ejecutaba o golpeaba, también podían reflejar su ánimo, sus más íntimos anhelos o sus ansias de conquistar la hembra deseada. Descubrió que esa sonoridad es el mejor vehículo para comunicar sus emociones y brindar su visión del mundo. 

El hombre comenzó a transformar en sonidos su universo sensorial, desde entonces la música es un lenguaje que nos conecta a todos, sin distinción de continentes ni rasgos tribales, sin reparar en el tiempo. Al sonar una guitarra, un laúd o un sitar indio: sus notas nos tocan y generan una respuesta similar en un esquimal o en un austríaco. Puede conmover por igual a un gaucho, un neoyorquino o un ruso. Escuchar la sonata “Claro de luna” compuesta por Ludwing Van Beethoven en 1801 produce un efecto similar en cualquier habitante del orbe, enternece, hace mirar hacia dentro buscando el recuerdo de la persona amada, toca el alma por durables minutos. 

En la musicalidad que ha nacido en nuestro país, contamos con una unidad creativa muy especial, que supo conjugar las influencia de la gaita con el chimbangle, logró mezclar las armonía aprendida de la Onda Nueva aldemariana con las de la salsa y el jazz: me refiero a Guaco, proyecto que nació a principio de la década de los sesenta y nunca ha sufrido interrupciones, ha sido un continuo crear y siempre ha estado en tiempo presente para sus seguidores, es eternamente joven.

Guaco nació en la Urbanización Sucre de Maracaibo en 1962, en la casa de los hermano Aguado León, lo conformaron en un principio estudiantes del liceo marabino Udón Pérez, compañeros de clases de Alfonso “Pompo” Aguado y Mario Viloria, que amaban la gaita, la interpretaban de forma tradicional. En ese momento surgieron como una agrupación que recogían la tradición gaitera de un siglo y la expresaba con respeto a sus predecesores. Su primer álbum apareció en 1964, fue un vinilo en formato LP con ilustraciones naif. En la década de los 70 comenzaron a embeberse en la música de Aldemaro Romero, conocieron la sonoridad de Los Beatles, la fuerza expresiva de James Brown, su admirado “padrino del soul”. Tuvieron una fuerte influencia de la banda Tierra, Viento y Fuego, sintieron como su propuesta revolucionó la música. 

Los pioneros de Guaco vivieron a plenitud el boom de las big-bands de Tito Rodríguez y Tito Puente, tomando sus elementos estéticos-sonoros y siguieron evolucionando, apoyados en músicos como Nerio Franco, Ricardo Portillo, Argenis Carruyo y José Luis García. Bebieron de la fuente de la salsa brava en su década prodigiosa, fueron los mejores discípulos de Nelson Martínez con sus tamboreras sanbeniteras y sus gaitones santorales. En los años 80, Gustavo Aguado visualizó los cambios necesarios para saltar de la madre gaita que los había originado, a una forma musical inédita que los melómanos del Caribe llamarían “ritmo guaco”. En esa aventura fueron compañeros leales Ricardo Hernández, Amílcar Boscán, Alejandro Ávila, Frank Velásquez, Romer Quintero, Sundín Galué, Alirio Pérez. Para la década de los 90, Europa conoció de su producción ecléctica, esa mezcolanza de géneros latinos con ska y funk, bajo la égida del arreglista y trompetista Juan Carlos Salas. 

En las filas de Guaco, durante estas cinco décadas de evolución, han brillado cantantes de gran calidad como: Nelson Arrieta, Jorge Luis Chacín y Daniel Somaroó, Luis Fernando Borjas y el cabimense Ronald Borjas. Llegó el siglo XXI y Guaco siguió evolucionando, siguió presente en los gustos de tres generaciones distintas. Por ello ese tiempo verbal complejo que conocemos como presente continuo (o gerundio en el DRAE) es la mejor metáfora para describir su eterna vigencia. La banda Guaco, con el nombre del ave nocturna considerada de mal agüero, siempre ha sido lo más vanguardista de la música urbana venezolana, representa la avanzada de la sonoridad en nuestro país, ha estado presente en cada momento vivido por sus seguidores en las últimas cinco décadas. Ellos se saben poseedores de un pasado lleno de gloria, casi épico, al que no intentan volver, ni viven en eterno embeleso por sus viejas glorias. Están activados para vivir y expresar el presente, en el mismo momento que su música sucede, sin interrupciones, sin osar adelantar el futuro, ni querer parecer forzados futuristas.

Guaco es una acción musical que sucede sin pausa, con el bagaje profundo de la música raigal y con la intencionalidad de rozar el tiempo venidero. Con un líder que ha permitido visualizar oportunamente cada cambio, que ha metamorfoseado la propuesta en las ocho etapas evolutivas, estas rebasan ya cincuenta años: ese líder es Gustavo Aguado León.

En el año 2014 comenzó su octava etapa evolutiva, marcada por la salida del excelente cantante Ronald Borjas y el reingreso como solista de Gustavo Adolfo Aguado León quien se había despedido de los escenarios para dedicarse a la producción de los álbumes guaqueros. En esta nueva etapa, Guaco tiene cuatro voces de identidad: Luis Fernando Borjas, el joven caraqueño Diego Rojas nacido el 23 de octubre de 1989, cantante y locutor de radio y televisión. Elahim David Mounicou quien nació el 26 de diciembre en San Antonio de los Altos y es experto en diseño web, además de músico integral. Los tres jóvenes cantantes contarán con la presencia tutelar de Gustavo, el denominador común en las ocho etapas de evolución de la banda, siempre con el apoyo de su hermano Alfonso “Pompo” Aguado, director fundacional del proyecto. 

Sobre los nuevos integrantes, Gustavo Aguado ha expresado: “Ellos son mis hermanos, mis hijos, un fuerte vínculo afectivo está ahí. Eso es lo grande de Guaco: es una familia, una cofradía”.

Las etapas evolutivas de Guaco, las podemos resumir así:

· Primera etapa: de 1962 a 1974, como el Conjunto Estudiantil Los Guacos del Zulia.

· Segunda etapa: de 1975 a 1979, cambió a Grupo Guaco, liderado por Ricardo Portillo y Simón García y el pianista José Luis García.

· Tercera etapa: de 1980 a 1984, se convierte en la Súperbanda Guaco, liderada por Ricardo Hernández y Amílcar Boscán.

· Cuarta etapa: de 1985 a 1987, marcada por la presencia de Daniel Somaroó y el arreglista Alirio Pérez.

· Quinta etapa: de 1988 a 2003, con las voces de Nelson Arrieta, Luis Fernando Borjas y Jorge Luis Chacín.

· Sexta etapa: de 2004 a 2011, está marcada por el autor Jorge Luis Chacín con arreglos de Juan Carlos Salas y la expansión de la banda en el continente.

· Séptima etapa: de 2012 a 2013, registra el sorpresivo retiro como cantante de Gustavo Aguado. La imagen de Guaco recayó en Luis Fernando Borjas y Ronald Borjas.

· Octava etapa: desde 2014 marcada por la salida de Ronald Borjas, el ingreso de Diego Rojas y Elahim David, y la grata noticia del regreso como cantante del líder histórico Gustavo Aguado.

Su próximo álbum se llamará “Presente continuo”, una producción que presentarán a mediados de 2014, incluye las colaboraciones de Gilberto Santa Rosa, una dupla usual. También participa el trovador colombiano Felipe Peláez y el destacado sonero cubano Isaac Delgado, cantante pionero del boom de la timba.

Es así como Guaco hizo del tiempo una metáfora, ha vivido mucho, logrando acumular un pasado de triunfos y pionerismo. Como lo expresara el poeta sevillano Antonio Machado: “es un intenso vividor del presente”, sabe estar presente y vive momento a momento, sin el peso de la memoria que lo detiene todo. Guaco es libre como un niño, creando fantasías cada día, a cada instante: que luego convierte en sonidos y permanecen en el imaginario colectivo. 

Los que hemos sido guaqueros raigales por décadas, nos gusta mirar al pasado de esta banda identificada con el tridente de Poseidón, escuchamos extasiados los éxitos de las primeras etapas de conformación. Y aunque tenemos la certeza que no volverán a ese sonido del pretérito, saboreamos el néctar de los recuerdos, nos sumergimos en ese lago tibio de las reminiscencias, sabiendo que al salir a la superficie, Guaco estará viviendo su presente continuo, sin gestos atávicos, ni retrocesos.


León Magno Montiel
@leonmagnom

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