martes, 23 de septiembre de 2014

Mario Benedetti con su ejército libertador - por León Magno Montiel @leonmagnom

“Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas”.
Vicente Huidobro (Chile, 1893-1948)


Cuando Eduardo Galeano entró al Palacio Legislativo de Montevideo el domingo 17 de mayo de 2009 para despedirse de su entrañable amigo Mario Benedetti, cuando era velado en el Salón de los Pasos Perdidos, así declaró a los reporteros presentes: “La muerte de Mario es una liberación, él construía puentes de alegría”. Benedetti había vivido 88 años fecundos, como habitante trashumante de Europa y América, y había dejado una respetable obra conformada por 80 libros.

Mario era un hombre diminuto, con una sempiterna sonrisa, había nacido el 14 de septiembre de 1920 en el vado isabelino de Paso de los Toros. Por fin liberado de sus dolencias y padecimientos, sin necesidad de su marcapaso, ni las interminables píldoras, ni de aspirar la bombita para mitigar su asma: se hizo alma presente en los cuadernos escolares, en los claustros universitarios, en las bancas de los parques acompañando a los pretendientes, un viajero en los trenes repletos de lectores en tránsito:

“Fueron jóvenes los viejos
pero la vida se ha ido
desgranando en el espejo
serán viejos los jóvenes
pero no lo divulgaremos
que hasta las paredes oyen”.

Mario Benedetti es el poeta predilecto de los jóvenes latinoamericanos, cosa que se comprueba al revisar los blogs, redes sociales y las publicaciones de estudiantes universitarios. Uno puede cerciorarse cómo lo valoran, lo veneran y hacen suyos sus versos. El pasado 14 de septiembre cuando se cumplieron 94 años de su natalicio, los mensajes de texto, reseñas en medios digitales y los trinos en la red, se hicieron “trending topic”, es decir: una tendencia en las redes sociales, con hashtags o etiquetas alusivas, formando cadenas interminables en los medios electrónicos. 

Eso está en contraposición con algunos catedráticos que lo ven como un autor de canciones populares, restándole importancia a su obra inmensa. Afortunadamente, el escritor chileno Antonio Skármeta en “Ardiente paciencia” una novela corta publicada en 1985 sobre Pablo Neruda y su cartero cómplice, escribió: “La poesía es de quien la necesita”. Esa obra que fue llevada al cine con éxito, filme titulado “il postino” en 1994, protagonizada por el actor francés Philippe Noiret encarnando a Neruda y el italiano Massimo Troisi como el cartero confidente, ambientada en una isla mediterránea.

Estoy convencido que de literatura el que más conoce es el lector, el ciudadano que entra a una librería y paga por un libro que luego devora en su noche, lo relee en la soledad y lo comparte con alguien de sus afectos. Por tanto, la grandeza de Benedetti como poeta no está en discusión. De no ser así, la literatura sería un concierto de sordos, el baile de náufragos resentidos. Si algún autor sólo es leído por los críticos, estaría perdido, como lo describió Jorge Luis Borges: “Habría cantado bajo la regadera”.


Al revisar la larga vida de Benedetti, surgen hechos que lo caracterizan como un ser especial, de múltiples particularidades, comenzando por sus cinco nombres: Mario, Orlando, Hardy, Hamlet, Brenno. Luego sus dos apellidos: Benedetti por su padre boticario y Farrugia por su madre modista. Estudió en el Colegio Alemán, allí aprendió la lengua teutona y eso le permitió a sus oídos entender y hablar con facilidad varias lenguas: italiano, francés, inglés, portugués, y ganarse la vida como traductor y taquígrafo. En el filme de Eliseo Subiela “El lado obscuro del corazón” de 1992, hay una escena donde el poeta uruguayo aparece trajeado de Almirante de la Marina, recitando un poema en alemán a una meretriz posada en la barra del bar.

Benedetti logró mantener una vida conyugal de 60 años, una inextinguible unión con Luz, una relación de felicidad continua. Con Luz López Alegre se casó el 23 de marzo de 1946 y desde entonces, nada logró separarlos, a pesar de que durante una década Mario vivió en España el forzoso exilio a causa de la persecución política de la dictadura en su país; y ella se quedó en Montevideo cuidando de su madre y su suegra. Luz murió en el año 2006, luego de padecer Alzheimer; Mario pidió a su albacea ser sepultado a su lado en el Cementerio del Museo, y así se cumplió su dictamen, en el frío mayo de 2009, en el preámbulo del invierno austral.

La popularidad de Benedetti se agigantó con los conciertos y grabaciones realizados al lado de su paisano Daniel Viglietti y con el catalán Joan Manuel Serrat, con quien produjo el memorable álbum: “El sur también existe” en 1986:

“Pero aquí abajo
cerca de las raíces
es donde la memoria
ningún recuerdo omite”.

También grabaron canciones con su poesía, Pablo Milanés y la venezolana Soledad Bravo.

En el Colegio Gonzaga, en los años 70, el padre jesuita José María Aguirre sj “Chorrote” nos leía sin pausas los cuentos benedettianos en sus clases, con sus temáticas de oficinas. Allí nació mi interés por su obra, por su libro de nostalgias y añoranzas “La casa y el ladrillo” publicado por la Editorial Siglo XXI en 1977, un volumen con exquisitas ilustraciones, que comienza con el epígrafe del alemán Bertold Brecht: “Me parezco al que siempre llevaba el ladrillo consigo para mostrar al mundo como era su casa.” 

Por su posición política de izquierda, estuvo amenazado por las satrapías uruguayas y sureñas, eso lo llevó a vivir el exilio en Buenos Aires, Lima, La Habana, Madrid; a ser el poeta de la nostalgia por la patria, ansioso de regresar a su mundo montevideano, el que delineó en su destierro. En una entrevista en los años 90 llegó a afirmar: “Uruguay es la única oficina en el mundo que alcanzó la categoría de república”. 

Cuando conocí la ciudad de Montevideo en el año 2004, luego de hacer la travesía por el Río de la Plata en el formidable buquebus, zarpando desde la dársena norte en Puerto Madero, me impresionó la sencillez de la urbe, su estructura clásica, modesta, el perfecto ordenamiento de sus edificios marmóreos frente al estuario ferroso, algunos de ellos abandonados. En sus cafeterías vendiendo “chivitos”, los típicos sánduches de carne, acompañados con vino tinto, con mate caliente en su rambla interminable, en una atmósfera alegre, escuchando las canciones del maestro del candombe Rubén Rada. Era notorio el empeño de la guía en el ómnibus turístico por indicar dónde estaba la casa del poeta nacional Benedetti, un apellido de origen italiano cuyo significado es “bendecido”. Nos señaló el bar Las Misiones que él solía frecuentar, la Plaza Matriz y la calle Sarandí que recorrió tantas veces, sitios que aparecen descritos en sus páginas.

Su novela “La Tregua” publicada en 1960, relata la vida sórdida de la clase media sureña, muestra a un empleado público viudo, a punto de jubilarse en medio de su laberinto urbano, enamorado de una mujer 30 años menor que él. Esta obra fue llevada al cine con éxito, protagonizada por el argentino Héctor Alteiro en 1974. Ese año Argentina logró su primera nominación al Premio Oscar, en la categoría “mejor película extranjera”.

Los libros de Benedetti se venden por miles en toda Iberoamérica y Europa, algunos han sido traducidos a 20 idiomas. Él tiene la popularidad y la aceptación de un súper-astro, con una sonrisa que refleja eterna juventud plasmada en sus fotografías. Lo vemos en postales, grafitis, afiches, declamado en introitos de canciones, citado en películas; todo eso se traduce en su trascendencia como creador.

Cuando Mario cumplió 87 años, recibió una importante distinción en su domicilio de Montevideo, de manos del Ministro de Educación de Venezuela, Francisco Sesto, y el Viceministro de Cultura, Iván Padilla. El galardón, correspondiente al rubro literario de la primera edición del Premio ALBA: "reconociendo la trayectoria de uno de los principales exponentes de la literatura iberoamericana”. Consistió en un cuadro de plata conteniendo el veredicto del jurado, una suma de 75.000 dólares y una estatuilla hermosa. Benedetti también recibió el Premio Internacional Méndez Pelayo en 2005, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1999 y el Premio José Martí en 2001. 

Los suramericanos contamos con un vigoroso clásico de las letras: Mario Benedetti, un hito planetario de la narrativa y poesía hispana, un autor de la más pura sustancia montevideana, un oriental que se hizo universal:

“Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé como
ni sé con qué pretexto
por fin me necesites.”

Mario, el heredero de María, el bendecido: un poeta constructor de puentes, que abrió mil puertas con sus versos y logró levantar un universo ficcional, tiene absoluta vigencia, sigue respaldado por un poderoso ejército de lectores leales.












León Magno Montiel
@leonmagnom
leonmagnom@gmail.com

martes, 16 de septiembre de 2014

Carángano venció lo efímero - por León Magno Montiel @leonmagnom

“El afán del artista, del poeta, es dejar una huella,

un testimonio de su fugaz paso por la vida”.
Anna Papiol Constantí (Barcelona, 1952)

Por definición, un carángano es un instrumento de percusión, tiene presencia en la música afrocolombiana del Atlántico y en la afrovenezolana de la costa central. La hermosa musicalidad de esa palabra esdrújula, con sus cuatro sílabas sonoras, se compagina a la perfección con su sentido y significante de instrumento rítmico; en Venezuela se ejecuta en las zonas costeras del estado Miranda, en las poblaciones afrodescendientes. Es una palabra magnética, que simula un redoble de un tambor; ese vocablo fue el escogido el pianista y arreglista José Luis García para nombrar a su agrupación, la que creó con formato de quinteto el 28 de julio de 1980, dotada con flauta, guitarra, congas, bajo y percusión latina. 

La agrupación la organizó García una vez que dejó las filas del Grupo Guaco en 1979, donde fue pianista y director musical durante un lustro. En 1980 se independiza y nació formalmente “Carángano”, en su inicios ejecutaba charangas, chachachá, feeling en el pianobar “Pent House Club” ubicado en el sector 5 de Julio con la avenida Baralt. Los miembros fundadores fueron Salvador Baglieri en la guitarra, Pachín Jansen timbal, Bulú Viloria congas, José Luis Suárez bajo y el flautista Luigi Moreno.

Carángano ha tenido varios formatos desde entonces, ha sido una orquesta de charangas con violines y flauta, una big band latina con dotación completa de metales: trompetas y trombones. Ha sido un trío de cantantes de salsa romántica, respaldado por una banda con el “sonido Nueva York” basado en la sesión de tres trombones. Su primer éxito fue “Regresarás” en 1981 cantando su creador-director José Luis García:

“Regresarás a buscar mi querer
yo te hice mujer
te enseñé lo que sabes hoy”.

Desde entonces han colocado más de 30 temas en los récords y carteleras nacionales, canciones que están presentes en la memoria musical colectiva y que han marcado varias etapas en su evolución artística.

Uno de los cantantes emblemáticos fue Juan Carlos Azuaje, un auténtico sonero, que venía de orquestas bailables de guaracha, él pegó varios temas en los inicios de la orquesta. Otros importantes vocalistas han sido Juan Carlos Newman, Nelson Arrieta poco antes de unirse a Guaco por 17 años. Elvys Nava, Robert Villasmil, Francisco Padrón, quienes impusieron los temas “Somos”, “Recuérdame”, “El pragmático”, “Nací para quererte”, “Háblame”, “Un nuevo amor”, “Qué difícil”, el merengue “Pensando en ti”, “Amor de primavera”, “Motivos”, “Princesa” del bajista pionero José Luis Suárez en 1985 , “Cuando vuelvas”, “A él”, “Tan enamorados”, la balada-salsa “Dile”, “Me he vuelto a enamorar”. 

Carángano ha sonado desde 2013 con nuevos temas: “Ya no me sabe igual” del compositor cubano Alfredo Nodarse, interpretado por Alfredo Cabrera. “Llévame y déjame” compuesto por Jorge Luis Chacín (quien en los años 90 fue bajista de la orquesta), Luis Enrique Mejías y Fernando Rojo, interpretado por Erwin Bracho; ambos temas con muchísima aceptación en el público. Y “Extrañarte” de José Luis García. 

Gustavo Aguado, el líder de Guaco, impuso “Deja que salga la luna” un gran éxito con Carángano, grabado con generosidad y con actitud colaborativa, la que se ha mantenido siempre entre estos viejos excompañeros guaqueros.

Son muchos los temas de Carángano que permanecen vigentes en el gusto de los melómanos, como la balada-son “Dile” de la autoría de Willy Chirino el nativo de Pinar del Río, Cuba. La grabaron en 1988, marcó el comienzo del lanzamiento nacional de la orquesta. Es un tema balada-son, con un profundo mensaje que nos habla del hombre que vence el desamor y se libera de la pena que lleva en su alma:

“Ya no corro a prisa
cuando el timbre suena
esa pena no quema mi sien,
dile que mi pecho ya rompió las redes
brindo por ustedes
que les vaya bien”

Fue interpretado con maestría por Juan Carlos Azuaje, quien falleció en un accidente de tránsito el 13 de octubre de 2004. Yo tuve la suerte de participar en el lanzamiento de ese álbum junto al empresario discográfico William Lugo, dueño de las tiendas “Disconauta, siempre en órbita”. Al principio, el señor Lugo consideraba que era una canción “muy lenta, poco comercial, no encantaría al bailador”. Mi criterio a favor del tema fue sustentado en lo profundo de su lírica romántica, su letra era liberadora a la vez, una auténtica celebración de un renacer sentimental:

“Dile por favor que ya no la quiero 
que no me muero con mi soledad 
que su amor ya no me interesa 
hablo con franqueza digo la verdad”

El lanzamiento del álbum con el tema “Dile” como ancla, lo hicimos en Granja Alegría Club, con un concierto de Carángano junto a la agrupación Un Solo Pueblo, que estaba sonando en todo el país con el tema “Woman del Callao: tiene mucha heart, tiene mucho tempo”. Los empresario organizadores fuimos José Bonacía y yo, logramos que 8.000 personas colmaron las instalaciones del club, sus gerentes cerraron las puertas y quedó mucha gente fuera protestando, pidiendo a gritos entrar. La canción “Dile” se consolidó de tal forma en el gusto de la gente, que se convirtió en un sonido de identidad de Carángano, una especie de himno caranganero, a tal punto, que con ella cierran sus conciertos porque representa el climax en cada show. 

El éxito ha acompañado a Carángano; orquesta que es sinónimo de disciplina, musicalidad de alto tenor, estilo vanguardista para expresar la salsa y los ritmos del Caribe. La versatilidad de José Luis García como hombre visionario de la música, lo ha llevado a realizar álbumes que rompieron estándares, con una propuesta emergente como orquesta de salsa, con un concepto vanguardista. Uno de esos álbumes fue “Carangano en navidad” donde recreó con un sonido actual los clásicos navideños del Caribe, como “Año viejo”, “Cantares”, “Bonita navidad” convirtiéndose en un acontecimiento; allí estuvo como cantante invitado Argenis Carruyo. Otro álbum exitoso fue un tributo a la gaita, dentro del esquema del ritmo gaitero, que bautizó “Cachachá”, creado por el propio García para las producciones con el Gran Coquivacoa junto a Neguito Borjas. Allí grabó temas como “Gaita para todos”, “Una tumba y un bongó”, originales del Grupo Guaco de 1978, con invitados especiales, entre otros, el tenor Betulio Medina.

Dentro de su evolución, la orquesta ha realizado varios conciertos sinfónicos en el Aula Magna de la Universidad Rafael Urdaneta, donde se conjugan los músicos de la orquesta base con los 60 músicos de la Orquesta Sinfónica del Caribe dirigida por el maestro Rubén Cova; con invitados especiales como Huáscar Barradas, Nelson Arrieta, Rafael Pollo Brito, Mermelada Bunch, y el dueto Caibo: han sido eventos memorables, llenos de gran emotividad y con todas las localidades vendidas. El triunvirato de cantantes que se ha mantenido como imagen de la orquesta en la última década, se hace cargo del grueso del repertorio: Alfredo Cabrera, Erwin Bracho y el propio José Luis. Cabrera y Bracho han estado con Carángano en dos etapas, y en paralelo desarrollaron carreras, Alfredo en empresas petroleras y Erwin como abogado mercantil.

Carángano se prepara para celebrar sus tres décadas y media de trayectoria, con un extenso catálogo de éxitos, con un estilo único en la música urbana, enmarcado en su cuarto concierto sinfónico, con la dirección general de José Luis García, un músico integral, porque no es un hombre que vive de la música, sino que vive para ella. Nació en Maracaibo el 10 de septiembre de 1954, se inició como baterista, luego aprendió a ejecutar la guitarra y el piano, realizó estudios de teoría , solfeo, armonía en el conservatorio José Luis Paz. En la actualidad es director de la Orquesta Típica del Estado Zulia, destacando como compositor, arreglista y cantante de muchos éxitos de Carángano, y de otras agrupaciones musicales venezolanas. José Luis es un líder visionario, que ha sabido adaptar la orquesta a los cambios, a cada tiempo vivido, en un eterno fluir de su arte. Asemeja su trayectoria a lo que Jorge Luis Borges llamaba lo eterno: “Sólo lo que fluye es eterno, lo inmóvil se hace ruina”. La musica es como los ríos, como la vida: un constante fluir. Las largas noches de García, solitario ante el piano, componiendo, arreglando, han dado su fruto, y hoy en día tiene el respeto y la admiración de todos los músicos venezolanos.

La Real Academia de la Lengua Española conceptúa el vocablo carángano como “un instrumento musical mixto de cuerda y percusión, de origen africano. Consiste en una tabla o caña a la que se ata una cuerda tensa sobre la que se coloca una vejiga de res inflada que sirve de resonador.” Se utiliza en una noche de parranda y luego se desecha. Aunque en su definición, su destino es breve, efímero; podemos afirmar que la Orquesta Carángano venció las admonición de lo fugaz y de su anunciada muerte temprana. Hoy en día es reconocida como una orquesta que impuso su tiempo y se perpetúa, creó una arquitectura musical propia; y tal como lo definió la filóloga catalana Anna Papiol Constantí: su legado musical será perdurable.











León Magno Montiel
@leonmagnom
leonmagnom@gmail.com

lunes, 15 de septiembre de 2014

Muere la expresidenta de Fundabiblioteca Randa Richani

En Beirut, Líbano

Su deceso se produjo de forma sorpresiva. Era experta en Relaciones Internacionales y curso estudios en las más prestigiosas universidades estadounidenses. Se encontraba en la capital del Líbano visitando a su familia

Randa Richani, murió en Beirut, Líbano.
De forma sorpresiva murió en Beirut, Líbano, la expresidenta de la Fundación Red de Bibliotecas “Dr. Jesús Enrique Lossada” (Fundabiblioteca), Randa Richani.

La noticia, que se conoció en horas del mediodía de este domingo, señala que su deceso se produjo cuando se preparaba para viajar a la ciudad estadounidense de Miami, el cual estaba previsto para este lunes 15 de septiembre. Se encontraba en la capital libanesa visitando a su familia.

Randa Richani era experta en Relaciones Internacionales, curso estudios en las más prestigiosas universidades de Estados Unidos y hablaba cuatro idiomas. Inicialmente, se desempeñó como Directora de Relaciones Internacionales de la Alcaldía de Maracaibo, desde donde pasó a ocupar la presidencia de Fundabiblioteca desde sus inicios en el mes septiembre del año 2007, la cual desempeñó hasta enero de este año.

Ella encabezó el equipo de hombres y mujeres que logró llevar a esta fundación al sitial de siembra de intelectualidad y lectura en escuelas y comunidades de Maracaibo. También suya fue la idea de que el norte y noroeste de Maracaibo cuenten con una Biblioteca Intercultural Bilingüe, cuya construcción la iniciaron la alcaldesa de Maracaibo, Eveling de Rosales, y el actual presidente de la fundación, Antonio Trejo, el pasado miércoles 3 de septiembre frente a la bomba Caribe, parroquia Ildefonso Vásquez.

Quienes integramos la familia de Fundabiblioteca enviamos nuestra palabra de consuelo a sus familiares y elevamos una oración al Señor por su eterno descanso.


FUNDABIBLIOTECA





martes, 9 de septiembre de 2014

Volver a recorrer la Plaza Baralt - por León Magno Montiel @leonmagnom



Luego de muchos años sin pasar por ella, he recorrido de nuevo la centenaria Plaza Baralt, centro comercial y cultural de Maracaibo en el siglo XIX y buena parte del siglo XX. Creada con el concepto de ser un anexo a la “plaza mayor”, en nuestro caso; la plaza Bolívar. Fue una especie de bulevar costanero, un corredor comercial, lugar de mercaderías ambulantes. Era el órgano latente del comercio, del ocio y la bohemia de los nativos maracaiberos y de los viajeros en tránsito. He recorrido sus pisos de granito gastado y mugriento, he visto las paredes laceradas del edificio Mc Gregor, del Hotel Victoria, la belleza solemne del edificio Tito Abbo y de la Casa Beco-Bloom, imponente. 

La plaza la solía visitar en madrugadas gaiteras en la década de los 80, en noches insomnes de estudiante universitario, y ahora la veo con la nostalgia del que revisa un viejo álbum fotográfico de su familia, con sus imágenes en sepia y con la sonrisa de seres que ya no están. 

Fue inaugurada el 28 de octubre de 1888 en homenaje al polígrafo Rafael María BaralT, esa plaza ha estado siempre en mi memoria, no sólo por ser el centro del tráfago marabino, sino por ser parte de la banda sonora de la vida, que registró hermosas gaitas, como la escrita por Rafael Rodríguez:

“Te hace falta la partida
de los carros de Veritas
los buhoneros, las fruticas,
la gente que te dio vida.
Eres una vieja herida
que en Maracaibo ha quedado
fiel testigo del pasado
tu serás plaza querida”.

Gaita que interpretó Germán Ávila con el conjunto Saladillo de R.Q. Ha quedado como un clásico, como una joya sonora.

Aunque la veo desmejorada, sin la jerarquía de otrora, sigue siendo hermosa como una mujer sin maquillaje ni ropajes, sitio de reencuentros, que puede convertirse en una estampa de gran belleza en el Caribe. La Plaza Baralt la recorrí recién junto al Gobernador Francisco Javier Arias Cárdenas, el Ministro de Turismo Andrés Izarra y el Secretario de Cultura Giovanny Villalobos, luego de escuchar el plan maestro de rescate de los edificios patrimoniales realizada por el arquitecto Tito Meleán, quien ha comentado que dicho plan está centrado en la recuperación de sus pisos, drenajes, red de aguas negras, la intervención de los cuatro edificios patrimoniales más importantes y del Teatro Lía Bermúdez CAMLB, que se mantiene incólume con su estructura de estación ferroviaria, y su historial de más de 2000 eventos realizados en su interior; entre otros: la última exposición de Jesús Soto.

En el año 1985 el conjunto Santanita recreó la jornada comercial del epicentro urbano:

“Se perdió la algarabía
el sabor maracaibero
y que todo el Zulia entero
nunca lo podrá olvidar:
el bullicio y la alegría
que había en la Plaza Baralt”.

Esa gaita la interpretó Gladys Vera para el “Festival una Gaita para el Zulia” de la autoría de Jesús Bravo González, es un referente.

La plaza en su evolución de 126 años fue escenario de los famosos despegues en globo aerostático, realizados por el empresario húngaro Ketil, en mañanas luminosas ante el asombro de los parroquianos, el globo se elevaba hasta perderse entre las nubes y luego descendía y acuatizaba sobre las olas mansas del lago. La plaza tiene una puerta de entrada que es la vista al lago en su cuadrante sur, se podían divisar desde su punto central las piraguas y bergantines anclados, la dinámica de la transportación lacustre. Ella fue la locación predilecta de Udón Pérez, lugar al que llegaba cada tarde para tomar brandy en el bar Blue Book o en La Zulianita de Pradelio Angulo, como lo registra la gaita-crónica de Jack Pérez y José Marrero:

“Hasta la Plaza Baralt
guiado por briosos corceles
trae un carruaje a Udón Pérez
a diario para charlar
con la gente del lugar
en el barcito de Pradelio
y entre bardos y bohemios
allí suele disfrutar”.

Gaita que interpretaron Danelo Badell y Ricardo Cepeda con arreglos de armonía realizados por el guitarrista Miguel Delgado Estévez.

Si bien el edificio de mayor jerarquía es la Botica Nueva con sus atlantes de mármol de Carrara, con un peso cada uno de 2.500 kilogramos, el convento es un icono modesto, de gruesos muros, construido por padres franciscanos con devoción al santo de Asís. En la actualidad se han restablecido las misas y ceremonias, está activo para la feligresía.

El síndrome de derribar todo, de borrar la memoria arquitectónica ha conseguido un muro de contención, la gestión del Gobernador Arias Cárdenas. El crimen urbano cometido por el presidente Rafael Caldera y sus adláteres ha quedado como una cicatriz indeleble en el rostro de la ciudad, pero a la vez, como una señal de rechazo a esa arbitrariedad, a esa pulsión devastadora que por años movió a los gobernantes de visión esnobista, hipnotizados por las modas europeas.

El plan maestro de rescate de la Plaza Baralt está enmarcado en el decreto presidencial que declaró al casco central de la ciudad de Maracaibo “Zona de interés turístico” en 2013. Las obras se proyectan para finalizar en seis meses.

Hace falta un reglamento de uso, reestructurar el comercio informal, limitarlo. Impulsar las rutas turísticas terrestres y lacustres, para llevar visitantes hasta la plaza. Ejecutar un plan de promoción cultural que contemple conciertos, recitales y ferias artesanales con orden, higiene, ornato protegido. Se deben instalar cámaras de seguridad y una policía turística que la patrulle noche y día. 

Espero poder caminar por esa plaza donde llegué a comprar corbatas en el viejo almacén Fin de Siglo; donde animé el homenaje a Chavín después de su evento cerebro-vascular en 1995; donde tantas veces he mirado con tristeza su abandono, su estado de lugar enfermo.

Como lo cantó Chavín con Cardenales del Éxito en 1986:

“Allá en la plaza Baralt
encontráis buenas corbatas
chicha helada pa' tomar
y también sabrosa horchata”.

Queremos caminar en los próximos años por esta plaza en homenaje a Rafael María Baralt y Pérez el abogado, ingeniero, historiador, filólogo, poeta, crítico literario, filósofo, diplomático zuliano que vivió entre 1810 y 1860. Queremos conseguir al practicante Nelson activo con su oficio altruista, a los trovadores y cantores ofrendando su arte, a los comerciantes organizados y ver las edificaciones emblemáticas restauradas, llenas de historia, habitables, inundada de leyendas y de futuro por igual. 












León Magno Montiel
@leonmagnom
leonmagnom@gmail.com

martes, 2 de septiembre de 2014

Paula Villalobos: «La próxima Niña Model Venezuela Mundo debe ser constante y comprometida»

Como inolvidable, así definió, en una palabra, Paula Villalobos su reinado. La Niña Model Venezuela Mundo 2013, entregara este Domingo 07 de Septiembre su corona, la cual ha portado por un fructífero año. La modelo zuliana, representó al estado Carabobo en la edición 2013 donde logró titularse Niña Model Vzla. Mundo. Este año, El salón América del palacio de eventos será el escenario escogido para coronar a su sucesora.

12 candidatas se pelearán el título, en una ceremonia animada por Arianny Kamel y Alejandro Mendoza. Asimismo, el paréntesis musical estará a cargo de la Agrupación «CHIQUI URBANO» quienes interpretarán lo mejor de su repertorio.

Esa noche, además de entregar su trono, también se realizará la entrega de las bandas especiales: Niña Mundo Cabello Radiante, Niña Mundo Belleza Responsable, Niña Mundo Fotogénica, Niña Mundo Mejor Traje Típicos, Niña Mundo Popularidad.

Las 12 candidatas al Niña Model Venezuela Mundo son: Niña Mundo Amazonas Javiana Arias, Niña Mundo Delta Amacuro Stefani Flores, Niña Mundo Distrito Capital Marisloe Rincón, Niña Mundo Falcón Giuliana Sanz, Niña Mundo Miranda Elaine Carrasquero, Niña Mundo Nueva Esparta Fabiola Araque, Niña Mundo Lara Camila Hernández, Niña Mundo Portuguesa Niurka Sofía La Rosa, Niña Mundo Trujillo Wuilmar Ojeda , Niña Mundo Táchira Jerlyn Sanchez, Niña Mundo Yaracuy Sunaila Orellano y Niña Mundo Zulia Aleska Gil.


Richard´s Producciones, C.A.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Diez frases Cortazarianas para celebrar sus cien años - por León Mago Montiel @leonmagnom

“Los ídolos infunden respeto, admiración, cariño y, por supuesto, grandes envidias.

Cortázar inspiraba todos esos sentimientos como muy pocos escritores, 
pero inspiraba además otro menos frecuente: la devoción”.
Gabriel García Márquez (Aracataca 1927 - México 2014)

El 26 de agosto de 1914 Bruselas era una ciudad sitiada por el ejercito alemán, los obuses lanzaban su pólvora de muerte en medio del escenario calamitoso de la Primera Guerra Mundial. En ese ambiente bélico, de urgencias y gritos de moribundos, nació Julio Cortázar a las 3:00 de la tarde. Su padre era diplomático, un nativo argentino de raigambre vasca, y su madre era una argentina raigal de padres franceses y abuelos alemanes. Julio se hizo un ciudadano del mundo y su destino estaría marcado por el amor a las letras y al jazz. 

Han pasado 100 años desde su nacimiento, el más célebre representante del Boom Latinoamericano de alma rioplatense, autor de “Rayuela”, novela que dio el gran impulso a las nuevas letras latinoamericanas desde 1963. En palabras de Walter Ego: “En Rayuela se esencializa todo el boom de la novela latinoamericana: es parejamente fundación y epifanía, espejo y centro”.

Un rasgo importante de su vida es que se convirtió en defensor y promotor de la causa revolucionaria cubana, y años más tarde, también lo hizo con la Nicaragua sandinista. Mantuvo, a lo largo de su vida, un compromiso político activo, sobre todo en defensa de los derechos humanos. Formó parte del Tribunal Russell que en 1973 que juzgó en Roma los crímenes llevados a cabo por las dictaduras latinoamericanas. Su obra “El libro de Manuel” es un testimonio de su militancia.

Cortázar es un genio del cuento, de los más importantes del siglo XX, maestro de la crónica y el ensayo breve, traductor de Edgar Alan Poe, autor de la novela más experimental, con gran éxito entre los lectores por cinco décadas: desde los hippies de los 60, hasta los nativos digitales del siglo XXI. 

Como admirador agradecido por su aporte y como lector que lo reverencia, celebro el siglo de vigencia de Julio Cortázar seleccionando diez de sus frases, las que para mí representan su mayor enseñanza, el mayor disfrute estético, y su mejor regalo a nuestra civilización:

1.- “Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano”. 
(Tomada de su novela “Rayuela”, publicada en 1963)

2.- “Me das risa, pobre. Tus determinaciones trágicas, esa manera de andar golpeando las puertas como una actriz de tournées de provincia”. 
(Tomada de “Final de Juego”, publicado en 1956)

3.- “La sensación contradictoria del encierro en plena selva de máquinas pensadas para correr”. 
(Tomada del cuento “La autopista del sur” del libro “Todos los fuegos el fuego”, de 1966 )

4.- “El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada.” 
(Tomada de la antología “Ceremonias”, colección publicada en 1968)

5.- “Mientras la ciudad y su amante continúen negando la superficie espumosa del tiempo, para buscarse en aguas profundas”. 
(Tomada de “Papeles inesperados”, obra póstuma de 2009)

6.- “No me des tregua, no me perdones nunca. Hostígame en la sangre”. 
(Tomada de “Salvo el crepúsculo”, poemario publicado en 1984)

7.- “Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro”. 
(Tomada de “Historias de cronopios y famas”, publicado en 1962)

8.- “Mantenga el abrazo, pero no se quede dormido, el sueño bien podrá experimentarse despierto”. 
(Tomado de “Instrucciones para amar”, de 1968)

9.- “Cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire”. 
(Tomado de “Historias de cronopios y famas”, 1962)

10.- “Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz”. 
(Tomado del poema “El último round”, publicado en 1968)

Con estas diez frases celebro la obra cortazariana y la centuria del nacimiento del autor, siento que ellas irrigan las raíces de su memoria, y nos nutren del rocío que se produjo en la mirada de sus viejos lectores, los que por millones atesoran con celo sus 28 libros. 

El 12 de febrero de 1984 se apagó su vida en París, ciudad donde Julio residió desde 1951, se fue víctima de una rara patología en la sangre y por las depresiones que le provocaron las ausencias de sus seres amados. Su genio aún no lo ha podido extinguir el tiempo transcurrido, estas tres décadas sin el gigante de ojos separados, que solía jugar al cíclope con su amada Carol Dunlop. Así lo describió Carlos Fuentes: “por eso eran tan largos los ojos de Cortázar: miraban la realidad paralela, a la vuelta de la esquina”. 

Fue un hombre que amó la literatura y el jazz por igual, el arte todo, como él mismo lo expresó: “sigo palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes”, y esos héroes de las palabras eran Kafka, Borges, Poe, Camus y su propia sombra. 

Su primera esposa Aurora Bernárdez, es su albacea. Ellos estuvieron casados de 1953 a 1967; Aurora lo cuidó en sus últimos días, desde que él le confesó que estaba harto de su cuerpo a causa del malestar que le provocaba la agresiva leucemia y la abulia que padecía. Tuvo para él los cuidados de un niño enorme, hasta que falleció el frío 12 de febrero, tenía 69 años; lo enterraron junto a Carol, su tercera esposa, la fotógrafa estadounidense con la que escribió a cuatro manos “Los autonautas de la cosmopista” en 1982. Sus cenizas yacen en el cementerio de Montparnasse.

Su obsesión por el jazz la resume la anécdota que relató Gabriel García Márquez en una de sus crónicas de viaje, luego ir en tren de París a Praga: “A la hora de dormir, a Carlos Fuentes se le ocurrió preguntarle a Cortázar cómo, en qué momento y por iniciativa de quién se había introducido el piano en la orquesta de jazz. La pregunta era casual y no pretendía conocer nada más que una fecha y un nombre, pero la respuesta fue una cátedra deslumbrante que se prolonga hasta el amanecer, entre enormes vasos de cerveza y salchichas con papas heladas”. 

Cortázar tocaba algunas notas con la trompeta y dedicó varios cuentos a la música, entre otros “El perseguidor” de 1967, uno de los más célebres relatos, dedicado a su ídolo Charlie Parker “The bird”. Sus héroes en ese ámbito sonoro eran Thelonious Monk, Jhon Coltrane, Louis Armstrong y el pájaro de Kansas: Parker. Al hablar sobre sus obras jazzísticas, decía: “mis dioses están en la tierra, y no en el cielo: estos músicos son mis dioses”.

Julio entendió la musicalidad de las palabras, sus ritmos, descifró los armónicos del jazz, sus tiempos, hacía música al hablar, él era un instrumento único. Fue un artista que creó un universo, que siguen visitando millares de lectores cada día, los cómplices y celebrantes de sus cien años.













León Magno Montiel
@leonmagnom
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